domingo, 18 de enero de 2026

La Venezuela que nos espera

 El pícaro está dispuesto 

a hacer el mal,

 temo que incluso se divierte

si puede quebrantar

las buenas costumbres.

 

Goethe. Fausto

 

Para quienes nacimos en la segunda mitad del siglo XX en México, nos es ajena la experiencia de la guerra. Mis abuelas y abuelos narraban la época de la revolución mexicana como un tiempo de desazón, de esconderse de los diversos grupos armados, de escasez de alimento, etc. Para nosotras, las guerras han sido algo del pasado, ocurrieron en diversas partes del mundo y siguen ocurriendo en confines lejanos. Hasta que nos fue cercando la violencia del narcotráfico, lo más parecido que hemos vivido a una conflagración armada, junto con los feminicidios.

 

Hoy, no es que estemos a las puertas de una situación de guerra, esperemos que no sea así, pero el sentimiento general que se está gestando, muestra esa desazón. Mis amigas y las personas más cercanas, expresan la angustia que puede significar el cumplimiento de las amenazas de Trump hacia México. Venezuela representa lo que le puede pasar a cualquier país latinoamericano que sea diagnosticado por los Estados Unidos como narcoterrorista.

 

Estados Unidos entrará a territorio nacional por las personas que tenga en la mira, con o sin el visto bueno de las autoridades mexicanas. No necesita la autorización de México porque se rige por sus propios diagnósticos.

 

Estados Unidos ha mostrado que tiene la capacidad tecnológica para realizar intervenciones militares sin que ninguna fuerza se le pueda oponer. Ha creado una máquina de guerra capaz de mostrar al mundo su poderío y ha generado el discurso que legitima las intervenciones.

 

Es un país invasor en América Latina. Recordemos la invasión a México en los años de 1846 a 1848, derivado de lo cual, Estados Unidos se quedó con la mitad del territorio mexicano. Ha invadido países de América Latina y el Caribe como Cuba (1898), Nicaragua (1933) y Panamá (1989) y propiciados golpes de Estado como el de Brasil (1964) y Chile (1973), por mencionar algunos. Siempre, en busca de expandir sus intereses.

 

En cambio, cuando estudié en Europa, tenía la sensación de que, para una buena parte de la gente común y corriente, los Estados Unidos tenían otra valoración de ese país: se presentaban a sí mismos como los salvadores del fascismo de Hitler y fueron fundamentales para la reconstrucción de la Europa devastada. La intervención económica a través del Plan Marshall les permitió avanzar en la recuperación de manera acelerada; una estrategia contra el avance de los intereses de la URSS que se consolidaba con los países del Este. Fue garante de una paz basada en bloques económicos e ideológicos a través de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con claros intereses estratégicos en el inicio de la guerra fría.

 

Ese capital sigue jugando a favor de Trump, aunque con las economías reconstruidas, Estados Unidos ha dejado de ser un socio para convertirse en un rival económico de la Unión Europea.

 

Volvamos a América Latina y también a México. ¿Qué le interesa a Trump, de acuerdo a lo que ha dicho? Que se desmantele la red de protección política al narcotráfico. ¿Qué esto es un problema interno? Desde luego, pero la capacidad o no de resolver este problema interno, tiene consecuencias porque el policía del mundo lo utiliza como un argumento para intervenir.

 

Hoy lo que se haga o no para aumentar la gubernabilidad, liberar territorios del dominio de la delincuencia organizada y limitar su influencia en la estructura de poder, tiene consecuencias para la estabilidad del país.

 

Confío en que las enseñanzas de la historia no se quedarán en meras invocaciones patrióticas, sino que la larga historia de ser vecinos del país más poderoso del mundo, muestre a una clase política prudente, capaz de dar respuestas y ejecutar acciones que neutralicen la ambición de poder del presidente de Estados Unidos, porque nos queda claro que se trata de intereses económicos y geopolíticos los que están detrás de su discurso.

 

Hoy es el combate al narcotráfico el argumento para intervenir; ayer fue la instalación de democracias que le fuesen favorables. En todos los casos, son argumentos para instalar gobiernos que le permitan hacer negocios, sus negocios; los que tienen que ver con el capital avorazado que, en su carrera insaciable se lleva la vida humana. Es una materialidad que niega la generosidad, la colectividad, lo humano posible para mostrar las zancadas salvajes con que se oprime la vida.

 

Porque eso es el capitalismo hoy: conseguir ganancias para unos cuantos a costa de lo que sea.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 13 de enero de 2026

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

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