alejandra, alejandra,
debajo estoy yo
alejandra.
Alejandra Pizarnik
La Organización de las Naciones Unidas ha declarado el 21 de marzo como Día Internacional de la Poesía. ¿Por qué es importante la poesía? Porque en la poesía las palabras adquieren significados diferentes de los que tienen en la vida cotidiana. Por eso, todas las culturas del mundo, todos los pueblos, han creado poesía ya sea en forma de cantos, oraciones o poesía directamente.
Quien escribe poesía hace uso de las palabras cotidianas, pero las saca de ese uso para organizarlas de otra manera. Por ejemplo, cuando Rosario Castellanos dice:
La piedra no se mueve.
En su lugar exacto permanece
su fealdad está ahí, en medio del camino,
donde todos tropiecen
y es, como el corazón que no se entrega,
volumen de la muerte.
Esa faceta de la piedra no la vemos en el sentido común que le damos. La poesía nos permite ver otras aristas de la vida, de las cosas.
La poesía nos la enseñan a través de canciones infantiles, por eso quizá, la asociamos a una etapa infantil. Por lo que, así como debemos crecer en cualquier otro tema, así también debemos “crecer” en la poesía.
La poesía es anterior a la palabra escrita, es anterior a la prosa en todas las culturas. La Biblia misma está escrita en versículos, una forma especial de poesía. Las oraciones se expresan mediante poesías porque de esa manera es más fácil memorizar. La poesía contiene una melodía que la hace más accesible.
Existen muchos tipos de poesía. Seguramente todos y todas recordamos poetas que aprendimos en los libros de texto. Nos empieza a llamar la atención porque encontramos eco de nuestros propios sentimientos y así, poco a poco, entramos en poesías con otros significados.
Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) en Verde embeleso, dice:
Verde embeleso de la vida humana,
loca esperanza, frenesí dorado,
sueño de los despiertos intricado,
como de sueños, de tesoros vana;
…
sigan tu sombra en busca de tu día
los que, con verdes vidrios por anteojos,
todo lo ven pintado a su deseo:
Aquí está hablando de la subjetividad, en el sentido de que cada quien ve de acuerdo a los anteojos que porta.
El siguiente es el inicio del poema Cuatro cuartetos de T.S. Eliot (1888-1965), en la traducción de José Emilio Pacheco:
El tiempo presente y el tiempo pasado
Acaso estén presentes en el tiempo futuro
Y tal vez al futuro lo contenga el pasado.
Si todo tiempo es un presente eterno
Todo tiempo es irredimible.
La poesía nos introduce a la filosofía del tiempo, se puede decir. De ahí que a través de la poesía se puede filosofar.
La poesía nos permite expresar emociones, sentimientos, razones de una manera insospechada. Por eso se ha convertido en una manera de decir que atraviesa las edades. Desde luego, la poesía que se escribe en la actualidad es diferente a la del siglo XVI, pero aún los sonetos de Shakespeare (1564-1616) de ese siglo, nos hablan a las habitantes que somos en el siglo XXI, porque la poesía, encierra el misterio humano. El soneto dos inicia con lo siguiente:
Cuando el asedio de cuarenta inviernos
En tu erial de belleza abra trincheras,
Tu juvenil librea, hoy admirada,
Será un paño raído y harapiento.
¡Cuarenta inviernos y ya tendrá arrugas de trinchera! Aquí se puede apreciar la condición de vejez de esa época. También debemos saber que los poemas escritos en una lengua diferente al español, son traducidos de manera distinta en cada época, por lo que se van actualizando.
Por ejemplo, el monólogo de Hamlet lo leímos en la traducción de Porrúa. En el siglo XX, Tomás Segovia (1927-2011) hizo una traducción, que se considera una mejor traducción poética. El inicio dice:
Ser o no ser, de eso se trata.
Si para nuestro espíritu es más noble sufrir
las pérdidas y dardos de la atroz fortuna
o levantarse en armas contra un mar de aflicciones
y oponiéndose a ellas darles fin.
Morir para dormir; no más ¿y con dormirnos
decir que damos fin a la congoja
y a los mil choques naturales
de que la carne es heredera?
Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de estar vivo
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror…
¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos
y no saber a dónde vamos,
ni de dónde venimos…!
Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 28 de marzo de 2026
Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx
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