domingo, 7 de junio de 2026

Mujeres escritoras de Nayarit. Siglos XIX – XX e inicios del XXI

Las lágrimas

 

Por la senda que cruzamos

Tan llena de sinsabores,

Hay infinitos dolores

Que con el alma lloramos.

 

¿Llorar? ojalá pudiera

Mis pesares desahogar;

Con la dicha de llorar,

Así menos padeciera.

 

Adelaida Martínez Aguilar, Siglo XIX

 

La literatura se pensó como universal, neutra y asexuada. Cualquier colección de obras literarias clásicas da cuenta de esa mirada. Dentro de este canon, la literatura de las mujeres fue considerada menor por su particularidad. El presupuesto en que se funda esta valoración es que el hombre, cuando escribe, porta una mirada universal, en cambio las mujeres sólo pueden escribir desde la particularidad de la identidad.

 

El estilo directo y conciso, la escritura sin sentimentalismos se han asociado a la forma de escribir masculinas, lo que a su vez, se ha considerado características de la escritura universal. Si se acepta la particularidad masculina como una voz universal, también debería aceptarse la particularidad femenina. Por tanto, la universalidad de la escritura masculina es una construcción social y cultural.

 

La literatura, al igual que otras esferas del arte, reproduce las desigualdades de acceso de mujeres y hombres lo que contribuye a la percepción social de diferencias de hombres y mujeres. La producción del texto literario debe abordarse como un espacio de disputa entre ambos sexos.

 

En Nayarit se tiene una carencia de estudios sobre la escritura de las mujeres.

 

A través del libro Mujeres escritoras de Nayarit. Siglos XIX – XX e inicios del XXI ,  de mi autoría ,se pretende identificar las mujeres escritoras en Nayarit durante los siglos XIX XX y los inicios del siglo XXI.

 

Los criterios para incluir a las mujeres escritoras fueron que hubieran obtenido un premio literior y/o  tengan obra literaria publicada. En particular se retoman las poetas galardonadas con el premio Trapichillo de poesía. El doctor Julián Gascón Mercado (1925-2024) fue Gobernador de Nayarit en el periodo 1963-1969), su paso por la gubernatura de la entidad está marcada por una transformación de la vida social, política y cultura. En este último ámbito destaca la creación de la Universidad de Nayarit y, una vez concluido su mandato en la creación del Premio de Poesía Trapichillo. El Premio de Poesía Trapichillo se inició en 1977, consiste en el reconocimiento de la obra de una o un poeta nayarita.

 

También se incluyeron a las poetas ganadoras del Concurso de Poesía Erótica y Amorosa que convoca la Comunidad de Artistas e Intelectuales de Nayarit desde el año 2000. Además, a quienes han publicado narrativa o poesía en libros colectivos y plaquetas individuales.

 

De antemano, pido disculpas por las omisiones involuntarias y los errores cometidos en este registro. Sin duda, las mujeres que han escrito y escriben en Nayarit, todavía están ocultas esperando que sus voces sean registradas. El presente documento quiere ser un primer apunte de las letras de las mujeres en Nayarit.

 

A continuación una muestra de la poesía de Alma Rocío Jiménez (Tepic, Nayarit, 1972). Soprano. Su obra escrita ha sido difundida en publicaciones regionales como la plaqueta colectiva Soltar Amarras, Cuadernos de Matatipac no. 2, Comunidad de Artistas e Intelectuales de Nayarit, 1998.

 

La huida

 

1

En la tarde,

después que en el campo acontezcan las lluvias

el festín de las sombras y sus huellas,

hemos de ir sigilosos

al muro verde del cerro

para mirar

como en secreto

la huida de Dios.

 

2

Y explotan las sombras

caen pesadamente las brumas nocturnales:

avanzando con paso lento hacia la promesa.

Habrá otra explosión

para que la luz haga su aparición fulgurante.

 

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit. Correo: lpacheco@uan.edu.mx

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 6 de junio de 2026


 

Cuando el tabaco se apropia de la tierra y de los seres humanos

Es tan formal, Lorenzo,

que primero faltara la luz

 y quedáramos en horrorosas tinieblas,

que él a su palabra.

 

Luis G. Inclán. Astucia

 

Cuando tenía 14 años, aproximadamente, leí un libro que se llama Astucia, el jefe de los hermanos de la Hoja o los charros contrabandistas de la Rama, una novela costumbrista escrita por Luis G. Inclán publicada en 1865. El prólogo lo escribió Salvador Novo. Quizá esa fue mi primer acercamiento al tabaco. Era una novela donde se presenta a unos contrabandistas que se rigen por un código de honor de bandoleros en un territorio mexicano ingobernado; era la época de Santa Ana. Desde luego, se trata de contrabando de tabaco dentro del territorio mexicano. Se puede leer como la necesidad de la sociedad de tener héroes, Astucia (Lorenzo Cabello) se vuelve una leyenda, pero cuando cae este héroe-bandido, se termina ese orden y la sociedad vuelve a cierta barbarie.  

 

¿Por qué menciono esta novela? Cuando leí el libro Producción de tabaco en América Latina ante el contexto de la Convención Marco de la Organización Mundial de la Salud, libro coordinado por Joel Orlando Bevilaqua Marín, Jesús Antonio Madera Pacheco y Dagoberto de Dios Hernández, en una coedición del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), de Buenos Aires y la Universidad de Passo Fundo en Brasil en 2025, no dejé de pensar en el arraigo del tabaco en nuestro país desde el siglo XIX, en medio de situaciones de ilegalidad, de falta de cumplimiento de las normas y de afectaciones al medio ambiente.

 

El libro, en ocho capítulos, hace un recuento de la aplicación de la Convención Marco de la Organización Mundial de la Salud, adoptada por la Organización Mundial de la Salud en 2003. En el estudio se distinguen dos aspectos cruciales. Por una parte, los daños a la salud que provoca el tabaquismo como tal y el segundo, los daños ambientales y a la salud de quienes se involucran en el cultivo, que provoca la producción de tabaco.

 

Este libro se enfoca en este segundo aspecto, en las condiciones en que se produce el tabaco en América Latina y sus efectos en la salud de quienes lo producen y sus familias. Es muy claro que se trata de una industria que se basa en la depredación de los recursos naturales, en la explotación de las personas, en el envenenamiento o contaminación de los suelos. El libro muestra las tensiones entre las políticas globales de salud pública, los intereses agroindustriales y los derechos de las comunidades rurales productoras de tabaco a tener empleo digno y conservar su convivialidad, su comunidad, por cierto, de alta vulnerabilidad ante las compañías trasnacionales del tabaco. De ello dan cuenta los capítulos que conforman el estudio referido a regiones de Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y México.

 

De acuerdo a los análisis contenidos en este libro, la producción de tabaco en AL se produce, a grandes rasgos a través de dos modelos de negocios; ambos vinculados a grandes empresas del tabaco. El primero, tiene que ver con actividades empresariales cuyos titulares conforman un estrato de la población agroindustrial capaz de interferir en las decisiones del Estado, para que los mandatos del Convenio Marco se aminoren y se pueda continuar con la producción empresarial del tabaco, incluso, con subsidios del propio Estado.

 

Por otra parte, está el amplio mundo de las familias campesinas rurales que realizan contratos individuales con las compañías tabacaleras que controlan el campo latinoamericano y que se aprovechan de las condiciones desfavorables de esas familias. Por ejemplo, la carencia de derechos, de seguridad social, de información oportuna sobre la toxicidad de los agroquímicos que se utilizan; la inexistencia de asistencia técnica oportuna. Las familias del tabaco han ingresado a este modelo de habilitación del tabaco, prácticamente para tener asegurado el acceso a servicios médicos para ellos y sus familias y tener asegurada la venta de su producción. A contrario de otros esquemas de negocios, las familias tabacaleras trabajan bajo el supuesto de que toda la producción será adquirida por la empresa. La trampa aquí es que la compañía direccionaliza el proceso productivo, lo controla y de esa manera, establece paquetes tecnológicos y, voy a agregar, paquetes de vida, e interviene en la vida cotidiana de las comunidades.

 

En el libro, se da cuenta de las iniciativas del Estado, en este caso, de Brasil, para propiciar la transición de los productores hacia otros cultivos a partir del enfoque de la diversificación productiva, lo cual, pretende acercar a los productores a recursos financieros y otros apoyos a fin de que, a partir de sus propias capacidades, construyan sus vidas laborales y familiares en cultivos diferentes al tabaco. Aunque estas políticas no prohíben el cultivo del tabaco, se parte del supuesto de que la disminución del consumo, llevará a una disminución de la demanda. Sin embargo, son las empresas las que, con su poderío vuelven nulas las acciones del Estado. Por ejemplo, la sola garantía de la compra del tabaco por parte de las compañías, les otorga una ventaja muy grande a los ojos de las familias del tabaco.

 

En los dos tipos de negocios del tabaco, el Estado debiera ser el intermediario para detener la voracidad de las empresas, pero no siempre es así, sino que el Estado se convierte en otro agente más, a quien le interesa conservar la inversión de las empresas tabacaleras, supuestamente por la cantidad de empleo que generan. Lo cual, como se muestra en los análisis es una falacia.

 

En el libro se profundiza en que las compañías tabacaleras no solamente moldean el paisaje de los países en que se asientan, sino que moldean los propios cuerpos de las personas que intervienen en el proceso productivo. Ahí están los estudios sobre las enfermedades a partir de la producción de tabaco, las dolencias individuales y también, las sociales. El desplazamiento de responsabilidades estatales a productores empobrecidos, que, a su vez, las trasladan a migrantes indígenas, que, a partir de sus propias condiciones de vulnerabilidad, se convierten en el eslabón más frágil de la cadena de producción de tabaco. El tabaco no solamente daña a quien fuma, sino también a quien lo produce ya que el contacto con los agroquímicos, en el libro llamados “venenos”, realizados sin las protecciones necesarias, se convierte en un factor de riesgo para quienes aplican el producto. El tabaco, entonces, introduce morbilidades en quien lo produce y en sus familias.

 

En el libro se da cuenta de lo que se ha estudiado desde diversas disciplinas. También se señala lo que hace falta estudiar para conocer.

 

Yo quisiera agregar que, de acuerdo a los estudios contenidos en este libro, las compañías tabacaleras se aprovechan de algo más, de la experiencia que generaciones de productores de tabaco han desarrollado sobre el cultivo; de los saberes que las familias campesinas han acumulado sobre el trato al tabaco en sus diversas fases; de los horizontes de comprensión de los jornaleros indígenas ante el tabaco, desarrollados a partir de sus competencias ante la hoja, pero también, a partir de sus propios marcos de referencia. Recuerdo que, en la década de los noventa, los jornaleros wixarikas del tabaco nos decían que el tabaco nunca les podría hacer daño. Esto ante nuestra insistencia de que utilizaran protección ante la presencia de agroquímicos. Ellos decían que el tabaco es la respiración de los dioses. Porque en la primera creación del mundo, los dioses les habían dado un surco de maíz para el cuerpo y un surco de tabaco para el alma.   

 

El libro contiene análisis que todo interesado en el tema debería de conocer porque contiene los principales hitos de la discusión contemporánea de la producción del tabaco ante el Convenio Marco en los principales países productores de América Latina. En este tema, como en otros, mientras no existan actores sociales que presionen al Estado a su cumplimiento, el Convenio se seguirá aplicando, pero al modo de las compañías tabacaleras financiadas internacionalmente, sin que se vean realmente afectadas. Las compañías encuentran los resquicios de las leyes, la debilidad de los Estados, la vulnerabilidad de los productores para continuar con este negocio no alimentario que deja mucho dinero a sus socios, y en los territorios donde se asienta, deja destrucción, erosión, contaminación y enfermedades.

 

Hoy como en el siglo XIX, las compañías hermanadas en torno a la ganancia, llevan a cabo el contrabando globalizado.

 

Un párrafo de la novela que he comentado dice:

 

“Tu presencia infunde respeto, se conoce que eres un verdadero charro, que hará más temible a la sociedad de los Hermanos de la Hoja, con que vamos al negocio…: te dije que el habernos reunido nos ha librado de algunos lances, que hemos hecho intereses comunes, para trabajar y defendernos con más vigor y fuerzas, si necesario fuere con nuestra propia sangre” (p. 133)

 

Actualmente, como en el tiempo de Astucia, las épocas son convulsas; el Estado está un tanto debilitado y los contrabandistas se unen contra los Estados, contra los productores; pueden ir de un país a otro, de una región a otra, por eso vemos regiones en América Latina donde el cultivo del tabaco disminuye y otras, donde se incrementa. Son las compañías las que se mueven en los territorios porque el capital se lo pueden llevar a los lugares donde Estados más débiles, les molesten menos; donde puedan obtener más ganancia con el menor riesgo posible. Y sí, son los nuevos contrabandistas de la hoja.

 

Felicidades a los coordinadores por este libro y a las y los autores de los capítulos.


Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit  lpacheco@uan.edu.mx   

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 30 de mayo de 2026

 

Palabras pronunciadas en la presentación del libro Producción de tabaco en América Latina ante el contexto de la Convención Marco de la Organización Mundial de la Salud, el 20 de mayo en la Universidad Autónoma de Nayarit.

 


 

Comer al hermano pájaro. Letras y comida en Amado Nervo

…ninguna miss vendía mexican tamales,

ni americano alguno expendía

en The Queen Xóchitl

 

Amado Nervo

 

Amado Nervo se conduele de que los seres humanos comemos las maravillas de la creación, porque en su postura franciscana, los animales son seres excepcionales. Los debemos amar en su plenitud; en cambio los hemos convertido en comida. En el texto Ellos, publicado en París en 1909, se entristece por las terneras que van al matadero:

 

“Todos los días pasan frente a mi ventana dos terneras

Van al matadero, llevadas por sendos rapaces.

Tienen aún ese gracioso aturdimiento de las bestias jóvenes; se repegan la una la otra, saltan, miran a todas partes con sus grandes y apacibles ojos glaucos y curiosos.

Llegarán a su destino; les ligarán las piernas, y con una gran maza, les darán un certero y terrible golpe en el testuz.

Luego…la nada

La especie a que pertenece, al obedecer al poderoso instinto de perpetuarse, que es el más grande instinto de su alma colectiva, no hace sino dar al hombre individuos para que se los coma.

Todo su esfuerzo de siglos viene a parar en chuletas, solomillos y puchero.

La especie no vence, no ha vencido en los milenarios los obstáculos que se han opuesto a su vida, ¡sino para que nos la engullamos…!” (Nervo, 1909:1-2).

 

Para el escritor, el acto de comer es un acto salvaje y primitivo. Dice:

 

“Eso de invitar a comer a las gentes, bien visto, es un acto salvaje y primitivo. Se las invita a devorar cadáveres de animales, a nutrirse, a un acto elemental, a una función fisiológica…” (Nervo, 1952:978)

 

Amado Nervo, despliega su oposición al uso desalmado que se realiza sobre los animales al considerarlos solo comida. En el texto “Pájaros fritos”, incluido en Mis filosofías, publicado en 1912 en París por la Librería Paul Ollendorff, escribe:

 

En cuanto llega el invierno, el transeúnte advierte en muchos escaparates de pastelerías, tocinerías, tabernas y tiendas de comestibles de Madrid, rimeros enormes de pájaros fritos.

Son éstos, el manjar más suculento de la gente modesta, de la clase media y aún, de la pobre, pues el precio varía desde dos sueldos, hasta cuatro y cinco la pieza, según el lujo del escaparate, y, sobre todo, según la antigüedad de los pájaros.

Gracias a la temperatura, los míseros animalitos, ya de suyo se conservan frescos por tres y cuatro días.

Una vez fritos, su duración es ilimitada.

Ahí están, achicharrados, en actitudes trágicas, una semana o más, sin otra variación sensible que la del precio.

Cuando el vendedor advierte que la manteca se ha embebido…los fríe de nuevo y rebaja algunos céntimos a la pieza…

Os aseguro que una de las impresiones más indefinibles de mi vida fue la visión primera y desconsoladora de estos pájaros muertos (y además fritos) que el madrileño devora con deleite…

¿Y, por qué los fríe? ¿Y por qué se los come?

¡Muy pronto en los bosques ya no romperá el silencio pánico ningún gorjeo cristalino; ¡muy pronto no sonará en la altura ese crujir de seda de las bandadas de tordos negros, de gorriones castaños y de golondrinas azuladas!” (Nervo, 1912:106-107).

 

Tenemos que preguntarnos si AN no comía carne, como una praxis coherente con su pensamiento. Sospecho que Amado Nervo pudo ser vegetariano al final de su vida, pero es una hipótesis porque tendría que leer toda su obra a fin de encontrar claves de tal aseveración. Resalto algunas líneas que pueden apuntar a ello, ya que en el texto “Seamos alegres”, del mismo libro de Mis Filosofías, dice:

 

“…la alegría de la vida, el todo poderoso secreto de la¨ joi de vivre¨, está en la sobriedad y en el vegetarianismo…Vegetarianismo y agua clara: he aquí las fuentes supremas del equilibrio, de la ecuanimidad, del éxtasis mismo; sí, del éxtasis” (Nervo, 1912:223).

.

Para Amado, los estados de ánimo provienen de la comida.

 

            “Hay pueblos tristes, se dice.

                        El pueblo de México es un pueblo triste, se afirma.

Es cierto; pero la tristeza de los pueblos no procede sino de la índole de su alimentación.

Cuando en México no se coma chile ni se beba con exceso nuestro pueblo será alegre, radicalmente alegre, aún en su pobreza(Nervo, 1912:224).

 

La idea de que la comida influye en lo que se siente y se piensa, la expone en el texto “Dime lo que bebes y te diré lo que hablas”. Argumenta la existencia de tres tipos de locales donde se bebe en primavera y verano: las cremerías, los cafés y los bars.

 

“En las cremerías, se dijera que todo el mundo está contento con su suerte, con sus gobernantes, con las orientaciones de la política: se dijera que todo el mundo experimenta la¨ joie de vivre¨, se dijera, en fin, que todos los ojos expresan en su silencioso idioma de luz estas palabras:

-¨¡Et in Arcadia ego!¨

¡Oh poder sedante de la leche pasteurizada!

¡Oh singular influjo del castizo chocolate abacial! (Nervo, 1912:158).”

 

En cambio, en los cafés y, sobre todo, en los bars, todo es calamidad:

 

¡Qué caliginoso concepto de la vida se tiene en los ¨bars¨! ¡Qué descontento nervioso y exaltado de las actuales condiciones de la sociedad! ¡Qué espasmódicas protestas, qué azogadas aptitudes, qué airadas exclamaciones!

¡Allí se habla del amor como de una conflagración, de la política como de un cataclismo!

La opinión, el juicio, respecto de los demás, tienen la acidez de los limones más agrios…” (Nervo, 1912: 168-169)

 

Para retomar la aseveración con que inicié este texto, convertimos en comida al hermano pájaro, a la hermana ternera, a la hermana agua; quizá, como venganza de ello, Amado nos convierte en comida:

 

“-La muerte es una apariencia, tal como vosotros la concebís. No hay enfermedades; cuando creéis que enfermáis, es que Ellos empiezan a comeros, o bien que os preparan, que os adoban, que os maceran, para el diario festín. Hecho esto, os matan, a menos que no estéis aún a punto, en cuyo caso os dejarán para más tarde: ¡entonces sanaréis!

-La vejez no existe! Es otra engañifa, otra apariencia. Son ellos quienes os van poniendo así.

Se trata de una simple preparación culinaria…de un ¨civet¨; a algunos de esos seres les gustáis frescos; otros, más gourmets, os prefieren añejos… ¡como el queso!” (Nervo, 1909:9)

 

Referencias

 

Nervo, Amado (1909). Ellos, Ediciones Literarias 7 Rue de Lille, 7, París.

 

Nervo, Amado (1912). Mis filosofías, Librería Paul Ollendorff, París.

 

Nervo, Amado 1952. Obras Completas, Ediciones Aguilar, México.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 23 de mayo de 2026

Publicado en Meridiano, Tepic, Nayarit, 25 de mayo de 2026 https://meridiano.mx/2026/05/25/comer-al-hermano-pajaro-letras-y-comida-en-amado-nervo/

 



[1] Socióloga de la Universidad Autónoma de Nayarit lpacheco@uan.edu.mx

lunes, 18 de mayo de 2026

No quiero ser la preferida de mi profesor

Lo más importante es la integridad ética 

de los profesores

 

En la década de los sesenta fue muy popular la canción La preferida del profesor, en la voz de Julissa. Era 1963 cuando la canción se estrenó en rock and roll en español, a partir de la versión en inglés de 1958. En esa época las mujeres estaban entrando a la educación preparatoria y muy pocas, a las universidades, ya que fue en la década de los setenta del siglo XX, cuando las mujeres empezaron a entrar de forma masiva a la educación superior.  

 

Esa canción reforzaba la idea que las mujeres obtienen lo que quieren a través de la coquetería femenina.  Uno de los renglones dice “Con un poco de tarea un diez me voy a sacar”. Además, agregaba “Quiero sentirme mimada, admirada, envidiada por todo el salón”.

 

La canción refiere que a las mujeres les basta con ser bonitas y estar disponibles para que el profesor se fije en ellas a fin de obtener las más altas calificaciones. Por lo tanto, las estudiantes no necesitan ser inteligentes ni esforzarse, ya que la belleza compensa la falta de inteligencia. Seguramente muchas mujeres cantaron esa canción, pensando que así debería de ser, que la guapura es capaz de conseguir lo que sea, en este caso, las mejores calificaciones.

 

Se trataba de una canción donde se desalentaba a las mujeres a ser inteligentes. Con que fueran arregladas y acentuaran la femineidad sería suficiente para transitar por la universidad. Además, la meta de las estudiantes sería llegar a ser la “consentida” del profesor para, de esa manera, esforzarse poco y alcanzar la máxima calificación.

 

Sesenta años después, las estudiantes son mayoría en las universidades y no quieren ser las consentidas de los profesores, ni de los directores de escuelas, ni de los funcionarios. Todo lo contrario, quieren ser respetadas por ellos. A partir del movimiento Mee Too, iniciado en el ámbito artístico, el movimiento se extendió al ámbito académico, lo que permitió visibilizar casos de abuso de poder, de acoso sexual, de violaciones en espacios de la educación superior como universidades, institutos tecnológicos y en centros de investigación. El Mee Too académico tuvo gran relevancia en los años de 2018 a 2019.

 

Hoy las estudiantes se han volcado a denunciar a profesores que las ven como cuerpos; se aprovechan de la jerarquía que tienen ante las estudiantes para obtener favores sexuales; las reprueban para citarlas en su despacho o consultorio y aprovecharse de ellas. Es cierto que no nos referimos a todos los profesores, pero sí a un comportamiento que ha sido conocido a través de denuncias, de tendederos anónimos, de gritos, de marchas, de toma de edificios.

 

Cuando empezaron a conocerse las historias de las estudiantes sobre los acosos de los profesores, diversas universidades trataron de negarlos, de esconderlo en lo más recóndito de los rincones universitarios, diciendo que “desprestigiaba” a la institución. La respuesta de algunos profesores fue de indignación porque atentaba contra su buena reputación. Sin embargo, las estudiantes, lograron colocar el problema de los acosos como una de las demandas principales dentro de las casas de estudio.

 

Las estudiantes tuvieron que agruparse en colectivas que les permitiera nombrar lo que ocurría a fin de denunciar ante los medios de comunicación y, posteriormente, ante las autoridades. Es más, tuvieron que lograr convencer a los directivos de la existencia de esas prácticas. El asunto no fue nada fácil porque la mayor parte de las autoridades eran hombres que compartían lo mismos comportamientos que quienes eran denunciados.

 

De acuerdo a diversas investigaciones realizadas en universidades, institutos tecnológicos, centros de investigación y otras instituciones de educación superior, la principal violencia que el profesorado ejerce sobre las estudiantes es la sexual. Desde tocamientos, miradas lascivas, toma de fotografías sin autorización, hasta abusos y violaciones. El profesorado que ejerce estas prácticas utiliza el poder jerárquico sobre las estudiantes para pedirles favores a cambio de calificaciones. Desde luego, el patrón en el que esto ocurre refiere ser más recurrente en estudiantes mujeres que tienen mayores factores de vulnerabilidad, como lo son las estudiantes que vienen de lugares rurales y, que, por lo tanto, carecen de redes suficientes de apoyo.

 

“Te subo un punto si aceptas salir conmigo”, “el profesor tal me invitó a tomar una cerveza”; “me dijo que me pone la calificación si primero voy a su despacho”; “me pidió que fuera a su cubículo, pero yo sola”, “me dijo que me reprobó porque quiere seguir viéndome”, son frases que escuchamos de las estudiantes cuando organizamos círculos de confianza para analizar la problemática de la violencia.

 

Este 15 de mayo, día en que se celebra el día del maestro y de la maestra, espero que la fecha sea una oportunidad para que las universidades reflexionen sobre qué tipo de profesorado se permite en las universidades. Quiero felicitar al profesorado que realiza su labor de enseñanza ante estudiantes que son consideradas seres con derechos y desde este lugar, respetan su cuerpo, su espacio, su imaginario. Porque no basta con que el profesorado tenga habilidades didácticas ni domine procesos pedagógicos, lo más importante es que su conducta se base en la integridad ética y desde ahí acompañe a estudiantes -mujeres y hombres- en la maravilla de explicar el mundo.

 

Hoy, las estudiantes lo menos que desean es ser consentidas de profesores.

 

Huye, cuando un profesor muestre preferencia sobre ti.  

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 16 de mayo de 2026

Publicado en Meridiano, Tepic, Nayarit, 17 de mayo de 2026

https://meridiano.mx/2026/05/17/no-quiero-ser-la-preferida-de-mi-profesor/

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

martes, 12 de mayo de 2026

El brillo de los Ojos. Maternidades travestis en la literatura

Eso que sucede en esa casa 

es complicidad de huérfanas.

 

Camila Sosa. Las malas

 

Encarna se acerca a las canaletas donde se esconden las travestis cuando ven acercarse las luces de la policía y por fin lo encuentra. Unas ramas espinosas cubren al niño. Llora con desesperación, el Parque parece llorar con él. La Tía Encarna se pone muy nerviosa, todo el terror del mundo se le prende a la garganta en ese momento…cuando intenta sacarlo de su tumba de ramas se clava espinas en las manos y las pinchaduras comienzan a sangrar, tiñen las mangas de su blusa. Parece una partera metiendo las manos dentro de la yegua para extraer al potrillo.

 

Las travestis del Parque Sarmiento en Córdoba Argentina, encuentran un bebé, de aproximadamente tres meses; lo fueron a tirar ahí. La Tía Encarna decide quedarse con él, lo lleva a la casa-refugio donde alberga a las travestis expulsadas de sus propios hogares y a partir de ahí inicia la maternidad colectiva en la clandestinidad.

 

Alguna dice que el niño tiene cara de llamarse El Brillo de los Ojos, así que se queda con ese nombre para ser amado por el conjunto de mujeres que, al acogerse a esta maternidad prohibida, transgreden los mandatos de que infancia y travesti son incompatibles.

 

Camila Sosa (Argentina, 1982) nos presenta en la novela Las malas, la maternidad desde otros sujetos, diferentes de la madre; los sujetos prohibidos de la maternidad normalizada. Lo hace en escenas de la cotidianidad que van adquiriendo una dimensión nueva. De lo pequeño y oculto a lo engrandecido y público, porque tener un hijo en brazos, siendo una travesti es un delirio, un delito y un pecado.

 

El Brillo de los Ojos tiene hambre, entonces La Tía Encarna desnuda su pecho ensiliconado y lleva al bebé hacia él. El niño olfatea la teta dura y gigante y se prende con tranquilidad. No podrá extraer de ese pezón ni una sola gota de leche, pero la mujer travesti que lo lleva en brazos finge amamantarlo y le canta una canción de cuna… La Tía Encarna amamantando con su pecho relleno de aceite de avión a un recién nacido. La Tía Encarna está como a diez centímetros del suelo de la paz que siente en todo el cuerpo en aquel momento, con ese niño que drena el dolor histórico que la habita. El secreto mejor guardado de las nodrizas, el placer y el dolor de ser drenadas por un cachorro. Una dolorosa inyección de paz. La Tía encarna tiene los ojos derribados hacia atrás, un éxtasis absoluto. Susurra, bañada en lágrimas que resbalan por sus tetas y caen sobre la ropa del niño.

 

Mamar, por parte de un recién nacido y dar de mamar, por parte de una madre, es un acontecimiento normalizado en las maternidades. Se convierte en una escena perturbadora en esta novela donde el pecho solo tiene la función de calmar la angustia del hambre porque la teta esté rellena de aceite de avión y su dureza está ahí, sin posibilidad de ser blanda ni perfumada. Sin embargo, es el acto de ternura lo que la convierte en una práctica de maternidad. Al fin y al cabo, el alimento no es solo el fluir de la leche, sino el abrazar al cachorro humano desde la infinita ternura que provoca tener a este ser indefenso.

 

Puede parecer que la Tía Encarna y el colectivo de travestis salvan a El Brillo de los Ojos, pero es el pequeño niño quien las salva a ellas. Las devuelve a una maternidad no pedida, pero sí, encontrada. Una maternidad colectiva donde se reconocen en otra dimensión de su travestismo.

 

El niño las ve como nadie nunca las han mirado. Las ve con una curiosidad inteligente, directo a los ojos de cada una. Nunca se sintieron miradas de esa forma.

 

Las escenas están construidas así, desde lo pequeño cotidiano donde vemos los lugares, los personajes, las formas de caminar, la obscuridad de la noche en el parque, hasta los acontecimientos que se van entrelazando para dar complejidad a la novela. Los policías que rondan a las travestis en la complicidad política; los hombres heterosexuales ansiosos de placeres con otros hombres; las vecinas de la casona rosa donde vive el colectivo.

 

Vemos el entrelazamiento de los conflictos y casi podemos anticiparnos a las tragedias que se ciernen. Las escenas son presentadas con ritmos diferentes, lo que nos hace surgir un diluvio de emociones. Algunas parecen episodios de novela policiaca, en tanto que otras están planteadas como situaciones románticas, normalizadas en el mundo de las travestis.

 

La narradora observa a las otras: la golpiza que le dio el novio cuando se enteró que es portadora positiva; los remedios a los que se acude cuando la farmacia está cerrada. De esa manera se siente a sí misma y al colectivo al que pertenece.

 

La autora nos muestra, como de pasada, otra maternidad prohibida para las travestis; las de sus propios hijos porque Los idiotas dirán que es mejor ocultarlas de sus hijos, que no vean hasta qué punto puede degenerarse un ser humano.

 

La novela inicia con las travestis del Parque Sarmiento en el momento en que encuentran a El Brillo de los Ojos; de ahí, de esos personajes irán apareciendo otros más lo que hará la urdimbre de la novela. Se moverán del parque Sarmiento a la casona y de ahí a otras partes de la ciudad donde viven otras travestis y de ahí, al campo. La novela se irá expandiendo porque no solo agrega personajes y lugares, sino también el mundo interior, las voces con que la narradora se observa en las otras y se habla a sí misma.

 

La maternidad prohibida de las travestis las hace volver a tener ilusiones. La narradora, al tener al Brillo de los Ojos en los brazos, cuando le toca arrullarlo, fantasea con tener un esposo, una casa, flores en las macetas y obtener el perdón de sus padres. Otra más, se inscribe en una escuela nocturna para contar con un Diploma y demostrar que puede hacer algo por sí misma. En síntesis, la maternidad se vuelve el eje alrededor del cual se muestra el mundo travesti con todas sus contradicciones.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 9 de mayo de 2026

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

 

jueves, 7 de mayo de 2026

La fragilidad a la vuelta de la esquina

Para Rossana Reguillo

Gracias por ayudarnos a pensar

esta sociedad de la muerte,

que no pasa.

 

Puede una estar en la vida cotidiana, en los pequeños espacios esperando que llegue la familia para comer el picoso mole que trajeron de Oaxaca, el agua de fresa de la temporada, las tortillas calientes. Vamos llegando cada quien, con las conversaciones de la escuela, del trabajo, de la oficina, del negocio. Mi perro Berlín muestra su contento al tener la casa llena, en tanto que la gata aprovecha para irse al último rincón fuera del alcance de quien quiere abrazarla.

 

Empiezan las conversaciones de lo que ocurrió en el recreo; del camión que tardó en pasar; del libro que se está leyendo: de la serie que se terminó y ahí empiezan a colarse las noticias de la desventura. Aunque no vemos los celulares a la hora de la comida, ya tenemos la suficiente información para darnos cuenta del desajuste de la tarde que se avecina.

 

Los ruidos de la calle se apagan poco a poco, de tal manera de distinguir el canto de los pájaros. Generalmente no se oyen a esta hora del atardecer porque el ruido de la ciudad ahoga esos pequeños trinos. Ahora, ha quedado en silencio; ya no se escucha el trajín de la ciudad. A lo lejos, se oyen las sirenas. El restaurant de la calle cercana cierra sus puertas. Emerge ese canto de las aves porque nadie les avisa de la fragilidad: el sol sigue ocultándose a la misma hora acompañado de los trinos. Las aves volverán a esperar la salida del sol para anunciar el día.

 

Los amigos, las estudiantes avisan dónde quedaron atrapados sin transporte público para regresar a casa. Los comunicados oficiales disputan la veracidad de las noticias a los medios de comunicación que se solazan transmitiendo videos de quemas de estacionamientos, de negocios; la obstrucción de carreteras.

 

Así es como la fragilidad se apodera de la tarde. Las familias nos enviamos mensajes de quedarnos en casa. Cerramos las ventanas ante el infortunio. Aunque no estamos en la zona norte de la entidad, la que parece que tiene mayores disturbios, el miedo ya está entre nosotras porque la habíamos experimentado antes. Tenemos la memoria de los destrozos, de los desmanes, de los robos de vehículos, de las quemas de negocios, de las obstrucciones de las carreteras. Por eso, basta con que veamos una voluta de humo para que el miedo reaparezca en nuestra propia puerta.

 

¿Qué hacer? Los comunicados van y vienen. Los temores también. ¿Quién es responsable? ¿quién debe garantizar la simple vida cotidiana donde el transcurrir del tiempo sea posible, dónde decir buenas tarde y buenos días a quienes caminan por la banqueta sea una ceremonia de rutina?

 

La sociedad es balaceada porque se atrapa a alguien. Un alguien que es más que alguien. Un alguien capaz de cambiar el ritmo del tiempo, de silenciar la ciudad, de interrumpir las clases, de cerrar los negocios, de desviar los flujos de las carreteras.

 

Cada vez la fragilidad nos cerca. Vivimos en el tiempo normal hasta que el infortunio vuelve a quebrar ese simple transcurrir. No, no es una guerra, no es un huracán el que hace que cerremos las ventanas, que nos alejemos de las puertas; quien vacía las mesas de los cafés. Tampoco es un virus.

 

Un mundo se nos ha venido abajo, el mundo que pensamos construido sobre bases firmes. Desprevenidas, ingenuas, atolondradas, pensábamos que eso de los balazos era cosa del pasado y que en el pasado había quedado. Nuestras rutinas las creíamos sólidas, por lo tanto, no las veíamos, solo estaban ahí: un día tras otro, llenándose de las pequeñas cosas en que se entretiene el día.

 

Así nos asalta el desconcierto.

 

Es la violencia en su careta de crimen organizado quien altera la superficie de la vida social, porque desde antes, ya había alterado la profundidad de la sociedad. No se resigna a perder sus conexiones, su poder, su fuerza, su equilibrio, el entramado de poder, negocio y delincuencia y aquí está, clamando a golpe de violencia, su descontento ante las nuevas reglas del juego que le imponen.

 

¿Qué nuevos pactos se firmarán? ¿quiénes serán los signatarios? ¿con qué reglas?

 

Nosotras, la ciudadanía o quien quiera que seamos, el pueblo, la gente, la clase media, los de abajo, los votantes, somos los rehenes. Nuestra capacidad de agencia surge en algunos momentos: en el periodismo crítico, en los estudios profundos, en el activismo. Mientras, los políticos siguen en los espejismos de las concentraciones de fines de semana ante adeptos que bostezan. Ven su imagen en el agua del río, pero el río pasa.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 2 de mayo de 2026

Publicado en Meridiano de Nayarit, 3 de mayo de 2026 https://meridiano.mx/2026/05/03/la-fragilidad-a-la-vuelta-de-la-esquina/

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

lunes, 27 de abril de 2026

La mujer de Lot, la desobediente sin nombre

Tal vez miré hacia atrás por curiosidad,

Pero además de curiosidad pude tener otras razones.

Por la desobediencia natural de los humildes.

Escuchando cómo nos perseguían.

Conmovida por el silencio, pensando que Dios cambiaría de idea

 

Wislawa Szymborska

 

 En la historia bíblica la mujer de Lott, -que se menciona así, sin nombre, solo por la relación conyugal con el esposo-, se convierte en estatua de sal porque, no obstante, la advertencia de los ángeles de no voltear a ver la destrucción de Sodoma y Gomorra, ella desobedece.

 

Lo anterior se ha interpretado como el apego a la vida que llevaba, por lo que, al no querer dar pasos hacia otra forma de vida, queda permanentemente, viendo ese pasado.

La versión de la Biblia de Reina Valera de 1960 lo narra de la siguiente manera:

 

“Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno” (Génesis 19:26-28).

 

La mujer de Lot es una mujer anónima, es esposa de alguien, como hoy cuando se menciona a un funcionario “y su distinguida esposa”, sin nombre, totalmente intercambiable por cualquiera.

 

¿Por qué volteó la mujer de Lot? Dios la castiga por la desobediencia, meramente; no tanto porque tuviera prohibido ver la destrucción, ya que al día siguiente Abraham vio lo que quedaba de la ciudad maldecida. El humo todavía subía desde la tierra.

 

La mujer de Lot simboliza a la mujer desobediente de los mandatos patriarcales. Voltea porque no está de acuerdo en el pacto que tiene su esposo con Dios, al fin al cabo, pacto entre varones para destruir a otros. Voltea, también, porque están destruyendo su hogar, su casa, lo que ella había construido, sin que le importe al esposo. Sin que él intente oponerse a la destrucción, solo le importa seguir siendo el hombre justo para que Dios lo premie.

 

Pienso que voltea porque le da vergüenza ser salvada mientras que el resto de sus conocidas tendrán el fin que un Dios vengativo ha decretado. Voltea por solidaridad con sus hermanas, con sus vecinas, con sus conocidas; con las desconocidas, incluso.

 

Voltea porque ya no quiere seguir siendo la mujer de Lot, el hombre justo. No quiere seguirlo en esta nueva etapa de ser un hombre obediente que sirve a un Dios masculino Voltea porque quiere ser la única testigo del asesinato masivo que Dios está cometiendo contra la humanidad.

 

Voltea porque es una forma de resistencia ante los mandatos. No quiere ser cómplice de un secreto que la vuelve privilegiada. Voltea para quedarse así, como estatua, en lugar de ser una exiliada. Se queda en el lugar que elige, cuando ella no ha elegido nada, ni siquiera el nombre. Entonces, elige el lugar donde quiere quedar.

 

No quiere ser una exiliada y llevar el pasado como recuerdo. Empezar en otro lugar bajo la mirada disciplinante del esposo justo. No, no lo quiere.

 

Voltea porque es una mujer curiosa y las mujeres tienen prohibido ser curiosas, solo deben ser obedientes. Quiere ver lo que sucede en su entorno, en su proximidad. La vida no es lo que ocurrirá, sino lo que está ocurriendo.

 

Basta un movimiento en contrario a lo que tiene mandatado, para recuperar su identidad, su lugar convertido en no lugar.

 

La mujer de Lot, como otras mujeres en la actualidad, quedan atrapadas en conflictos bélicos no desatadas por ellas, pero sí se convierten en las principales víctimas.

 

Termino con las siguientes palabras a la Mujer de Lot:

 

Miraste por todas;

por todas las que no pudieron mirar

por las que fueron calcinadas.

Tal vez querías volver a mirar el patio de tu casa,

el pozo de agua,

la tumba de tu madre muerta.

 

Te convertiste en la testigo del crimen de Dios

cuando él no quería a nadie como testigo.

Así operan los destructores, no quieren dejar rastro,

ni nadie con vida que de cuenta de sus crímenes.

Hoy diríamos, crímenes contra la humanidad

 

No quisiste el dolor del exilio,

ni conocer una nueva tierra despojada de ti misma.

No quisiste

acomodar tus trastes en nuevas hornillas

ante leyes extranjeras.

 

Serías sombra de ti, desposeída de tu pasado

Lanzada al exilio del tiempo que viviste.

 

Un ángel morboso usó tu cuerpo

como materia artística moldeable,

¿o fuiste la musa de Dios?

 

Y ahí quedaste, en el lugar que escogiste

 

Anclas tus pies de sal en el lugar de la memoria.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 25 de abril de 2026

y en Meridiano de Nayarit, 26 de abril de 2026.


Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx