domingo, 20 de agosto de 2023

54 años de la Universidad Autónoma de Nayarit (1969-2023)

Al pasar frente a la Universidad, Julieta dijo "párate".

Agarró un puño de tierra de la Universidad como un recuerdo,

 misma tierra que todavía conservo en mi despacho

 

Julián Gascón Mercado. Andanzas

 

Inicia el ciclo escolar 2023-2024 en el que vemos llegar a una nueva generación de estudiantes a la Universidad Autónoma de Nayarit. Llegan estudiantes a las 15 preparatorias de las localidades de Tepic, Santiago Ixcuintla, Acaponeta, Tecuala, Tuxpan, Ixtlán del Río, Compostela, Ahuacatlán, Villa Hidalgo, Valle de Banderas, Ruiz, San Blas y Puente de Camotlán, además de la preparatoria de modalidad abierta para quienes trabajan.

 

También, llegan estudiantes al campus central de la Ciudad de la Cultura Amado Nervo en Tepic, pero también a la Escuela Nacional de Ingeniería Pesquera en Matanchén; a la Unidad Académica de Veterinaria en Compostela; a la Unidad Académica de Agricultura en Xalisco. Así mismo, arriban a las extensiones universitarias de Acaponeta, Bahía de Banderas, Ixtlán del Río, Ahuacatlán, y Acaponeta, en las que se imparten 65 programas de licenciatura, tres programas de profesional asociado y 23 programas de posgrado.

 

¿A qué llegan las y los estudiantes a la UAN? Sin duda, a educarse en una profesión que les permita trabajar durante su vida. Sí, claro, la universidad es la institución que establece un proceso formativo a través del cual las y los estudiantes se hacen responsables de su libertad, reflexionan sobre las decisiones que van a tomar a lo largo de su vida tanto profesional como personal y, con ello, se enriquece la cultura social de la entidad.

 

El proceso formativo que se lleva a cabo en la UAN no se limita a un proceso educativo. En la UAN no solamente se escolariza a estudiantes, sino que se generan otros procesos a través de los cuales se atienden diversas aristas de la formación integral: el fomento a la investigación científica desde la educación media superior; la sensibilización a las artes; la responsabilidad social con el entorno; entre las más importantes.

 

En 54 años de vida ha cambiado la Universidad, de acuerdo a los ritmos de los cambios ocurridos en el desarrollo local y mundial, pero también a la transformación de paradigmas para llevar a cabo el proceso formativo. Por ejemplo, el concepto de docente, como quien tiene el monopolio del conocimiento y lo traspasa a estudiantes ha quedado relegado en aras de un nuevo concepto donde quien ejerce la docencia, acompaña a estudiantes en su apropiación del conocimiento.  

 

También, quienes ingresan a la universidad, lo hacen desde los saberes y habilidades que ofrece el mundo contemporáneo en términos de manejo de tecnología, acceso a información y autoaprendizaje. Por eso, la educación ha dejado de ser un proceso vertical, para convertirse en un proceso de diálogo entre generaciones, que toma en cuenta las condiciones del propio estudiante, del contexto y las formas contemporáneas de la producción de conocimiento.

 

Las y los estudiantes vienen de diversos lugares. Se puede afirmar que provienen de todos los rincones de la entidad y, también, de estados vecinos. Llegan estudiantes de las colonias urbanas, de pueblos indígenas, del área rural, de pueblos pesqueros. Más mujeres que hombres cada vez. Llegan con las historias de sus regiones, con las narrativas de su vida familiar, con las problemáticas que les atraviesa y con los aprendizajes necesarios para la educación superior. Con todo ello, la Universidad emprende la tarea anual de propiciar una nueva visión del presente y de figurar una concepción de futuro a partir del aprendizaje que pueda ser pertinente para sus entornos de vida; conocimiento útil para la resolución de las problemáticas cotidianas; conocimiento que les permita trabajar en el abanico del empleo que se ofrece por el mercado, pero, también, que tengan una actitud ética para la resolución de los dilemas de la vida.

 

De ahí que la universidad no solo forma personas con empleabilidad, sino que forma seres humanos para la convivencia social y la paz. Por ello, se busca que la formación sea de manera integral.

 

Se afirma que la Universidad está en crisis ya que la deuda a instituciones (Infonavit, IMSS y SAT) está por arriba de los seis mil millones de pesos, cifra que se antoja impagable por la propia universidad, por lo que se tendrá que hacer algún tipo de “rescate universitario” que permita la viabilidad financiera de esta institución. Recordemos que el gobierno de México “rescató” a la banca mexicana por un total de más de un billón de pesos que los contribuyentes seguimos pagando. 


Hoy, con una nueva administración rectoral, los problemas se asumen de frente, no se ocultan como en el pasado.


Estamos de acuerdo en que se tienen que realizar investigaciones sobre el proceso de endeudamiento, establecer candados para que  no vuelva a ocurrir y, en todo caso, fincar responsabilidades, tanto dentro como fuera de la universidad, si fuese necesario.

 

Son las situaciones de crisis las que requieren líderes, gestores, que sepan leer el momento para salir de ella. Saber pulsar el presente, escuchar a las colectividades, buscar soluciones donde no parece que está.

 

Pero no toda la vida universitaria está en crisis; no, por ejemplo, la vida académica porque la mayor parte de los estudios de licenciatura están acreditados y una parte de los posgrados tienen reconocimiento de calidad. El 90% de la investigación científica de toda la entidad, se realiza en sus instalaciones y actualmente, es la principal instancia creadora y divulgadora de cultura.

 

Lo que tenemos que distinguir es la clase política universitaria, al amparo de los corporativos gremiales, que llevó a la UAN a esta situación de crisis y la universidad profunda donde estamos quienes damos clases, generamos conocimiento, formamos profesionales, realizamos investigaciones, nos comprometemos con las comunidades,  creamos la cultura. Acá estamos la mayoría y no tenemos acceso a la disposición de fondos.

 

Lo que quiero rescatar es la dimensión formativa que ha tenido la UAN durante los 54 años de existencia en las sucesivas generaciones de estudiantes, porque ha logrado convertirse en la primera instancia formadora de educación superior y posgrado en la Entidad, lo cual no es poca cosa, ya que forma a profesionales que inciden en el sector público, privado y social. Después de 54 años, la educación universitaria ha dejado de ser un pasaporte de salida para quienes se forman en la UAN porque la propuesta es generar universitarixs que trabajen, produzcan arte, generen ciencia, para Nayarit. No más profesionistas para huir de la entidad.

 

Por eso, cada vez que inicia un nuevo ciclo escolar, la universidad se pone a prueba ¿cómo respondemos a esta generación de estudiantes? De ahí que vuelva a surgir la emoción de ver llegar a las aulas, a jóvenes, con el entusiasmo de encontrar respuestas a sus preguntas. Es la emoción del encuentro educativo en esos momentos del aprendizaje que deja huella, donde no hay espacio para la desilusión ni para la simulación porque vienen a buscar respuestas. Estamos aquí en el compromiso de lograr el final buscado por quienes arriban a las aulas.

 

También pienso que la resolución del conflicto relacionado con las escuelas privadas que existían en la UAN, debe tomarse apegada a la normatividad, anteponiendo el derecho superior de los menores. Y que las trabajadoras tienen derecho a guardería para sus hijos e hijas.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 22 agosto de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

jueves, 10 de agosto de 2023

¿Comunismo en los libros de Texto Gratuito?

¡-Madre, tenemos hambre,

regálanos tu pan!

Ellas no lo sabían,

 pero a partir de ese momento,

su vida cambiaría.

 

La historia de las Patronas, Libro de 6º. año

 

La educación es un territorio de disputa; así ha sido en los tiempos pasados y lo es en la actualidad: la iglesia intentaba formar cristianos para el reino de Dios. La escuela mexicana laica después de la revolución, tenía como misión formar ciudadanos para la república. Posteriormente, con el advenimiento de la sociedad industrial, la educación tenía como finalidad formar obreros y técnicos. A fines del siglo XX, el neoliberalismo pretendió formar capital humano.

 

En 1959 cuando se crea la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuito, también se habló de que el país se encaminaba al comunismo porque el Estado desarrollaría los contenidos educativos que serían obligatorios para todas las escuelas. Detrás de ese argumento estaban los intereses de autores y empresas, tanto nacionales como extranjeras, que editaban los libros de la educación primaria, que, al perder el mercado educativo, dejaban de tener altas ganancias.

Actualmente, la crítica de que los libros de Texto Gratuito inculcan el comunismo en estudiantes de la educación básica, es del todo falaz. El comunismo es una teoría que propugna una organización socioeconómica donde los bienes se poseen y comparten en común; todas y todos son responsables del bienestar de los otros, por lo que no es necesario el Estado y, especialmente, propone que sean las necesidades de la población las que organicen la producción. La noticia es que ¡no existe en ningún lugar del mundo!

 

En México, los puntos álgidos en los libros de texto han sido: la laicidad, la gratuidad y la sexualidad. Las dos primeras en los años cincuenta y la tercera, en la década de los noventa, ambos del siglo XX. Actualmente surgen nuevos temas de disputa: la diversidad sexual como derecho; la normalización de múltiples tipos de familias; el reconocimiento del lenguaje y cultura de pueblos originarios como cultura; la perspectiva de lo comunitario, como base de la formación individual y colectiva; entre los más importantes.

 

Los libros de la nueva familia de libros de texto gratuito lo que propugnan es una nueva forma de comprender el mundo y la sociedad en que vivimos. Los libros, dejan de ser compartimentados en disciplinas como la geografía, historia, matemáticas, a partir de la crítica de la visión positivista de la ciencia, para dar lugar a la integración de esos conocimientos en temas y problemáticas que integran los contenidos disciplinarios.

 

Para cada grado escolar se tienen cinco libros: Múltiples lenguajes, Nuestros Saberes, Proyectos Comunitarios, Proyectos de Aula y Proyectos Escolares. Cada libro se organiza a través de cuatro campos formativos 1) Lenguajes, 2) Saberes y pensamiento científico, 3) De lo humano y lo comunitario y 4) Ética, naturaleza y sociedades. A su vez, los Ejes Articuladores son: a) Inclusión, b) Pensamiento crítico, c) Interculturalidad crítica, d) Igualdad de género; e) Vida saludable, f) Apropiación de las culturas a través de la lectura y escritura, g) Artes y experiencias estéticas.

 

Los libros incorporan tecnología digital para ampliar los contenidos educativos; así en las lecciones, se tienen códigos QR que llevan a artículos donde se amplía el tema o a videos donde se encuentran ejemplos de lo que se menciona, por ejemplo: se puede acceder al video de la Danza del Venado.

 

Es cierto que el libro es el material educativo de mayor relevancia en la educación básica, por ello, el hecho de que los nuevos libros incorporen recursos digitales multimedia y entornos virtuales de aprendizaje personalizado, contribuye a descentrar el libro, lo que amplía sus posibilidades.

 

Los nuevos libros de texto proponen aprender a partir de problemas reales, de tal manera que, con los contenidos educativos, los educandos puedan reflexionar sobre su realidad y, participar del cambio. Se incorporan temáticas que antes estaban ocultadas en los libros de texto: los movimientos sociales y feministas, como formas de lograr derechos; el fraude en las urnas, la corrupción, entre otros.

 

Se ha abierto un escándalo por la explicitación de educación sexual en los nuevos libros de texto, pero se desconoce (o se quiere desconocer) que cada vez más, el inicio de las relaciones sexuales ocurre a edades más tempranas. A principios del siglo XXI la edad promedio de inicio a la sexualidad eran los 15 años de edad; diez años más tarde, esa edad se ubicaba en los 13 años. De ahí la importancia de que, desde la educación primaria, se tenga acceso a la información sobre la sexualidad y no solamente sobre las funciones del aparato reproductivo. Según cifras de CONAPO, la mitad de las mujeres de Nayarit tuvo su primera relación sexual en la adolescencia, sin utilizar métodos anticonceptivos (GEPEA, 2021). Para mayo de 2023, se calculaba la existencia de 120 niñas que habían tenido hijos de sus padres biológicos.  Entonces ¿es necesaria o no la educación sexual?

 

En cuanto al comunismo, quizá se quiera ver en los libros actuales en los temas que tratan problemas comunes porque el alumnado debe: 1) identificar problemas de su contexto y 2) proponer soluciones que beneficien a toda la comunidad. Ello es un enfoque de fortalecimiento de la comunalidad como base para resolver los problemas contemporáneos; una estrategia ante la crisis civilizatoria (económica, social, ambiental, de legitimidad) muy lejos de lo que sería un enfoque comunista. Se trata de una educación pertinente, aplicada al contexto y, en todo caso, una estrategia de resistencia, de resiliencia social y transformación colectiva.

 

Conocimiento situado que permite tomar conciencia de quien soy como persona, dentro de la colectividad en que vivo, en un territorio determinado y en el mundo contemporáneo: conocimiento que me hace consciente de mi pertenencia a una comunidad y, por lo tanto, deudora de ella.

 

Los contenidos de los libros enfatizan problemáticas que son lacerantes para la mayoría de la población mexicana como la violencia de género, la discriminación de migrantes, la situación de los pueblos indígenas, etc. Todo ello implica tomar partido por quienes han estado excluidos de las narraciones heroicas, de la literatura consagrada y del prestigio de clase. Quizá sea esa la perspectiva que se critica, una perspectiva educativa desde quienes han sido invisibilizados de los grandes logros humanos.

 

En cuanto a la diversidad de familias que reconocen los libros de texto: familia extensa, biparental, compuesta, monoparental o monomaternal, homoparental o lesboparental, de progenitores separados, adoptiva, sin hijos o hijas, debe decirse que los libros no inventan esas familias, sino que solo las reconocen porque son una realidad en la sociedad mexicana. Cualquier alumna de la educación básica podrá, entonces, reconocer a la familia que pertenece y no sentirse excluido de un solo modelo de familia: la familia nuclear, que se inventó con la industrialización y que se convirtió en la base de políticas de vivienda donde solo cabían cuatro integrantes, etc.

 

Las familias mexicanas son familias extensas. Ahí está la abuelita, el tío soltero, la prima que vino del pueblo a estudiar en la ciudad, el vecinito que su mamá se fue al norte y lo dejó “encargado”, etc. Basta con mirar las familias de donde provenimos para darnos cuenta de la diversidad de grupos familiares en que convivimos: toda una riqueza intergeneracional, apoyos para ayudarnos en la vida.

 

Desde luego que los libros tienen aspectos criticables. Uno de ellos consiste en que la Presentación se dirige a un “Estimado lector”, lo que sigue suponiendo a un estudiante varón como el sujeto educativo. Ello desconoce que desde el año 2000, las niñas son mayoría en la matrícula de la educación básica y, además, significa una contradicción con sus propios postulados, puesto que los libros tienen como eje la igualdad de género y la inclusión, pero los libros no lo aplican, o al menos, no en la Presentación.

 

También lamento la desaparición de poemas como Amor Filial de Amado Nervo: “Yo adoro a mi madre querida/yo adoro a mi padre también/ ninguno me quiere en la vida/como ellos me saben querer”; ¿En dónde tejemos la ronda? de Gabriela Mistral, “¿La haremos a orillas del mar? /El mar danzará con mil olas/haciendo una trenza de azahar”, pero ello no lleva al comunismo, sino que lleva a incorporar otras literaturas.

 

Es cierto, se trata de una transformación profunda del sistema educativo mexicano que conlleva la modificación de las escuelas formadoras de docentes; las capacitaciones para docentes en activo y, sobre todo, a la participación de la sociedad.

 

Los libros tienen errores de datos, como lo han señalado  especialistas, pero esos se pueden corregir. Lo que está en disputa es la  visión que contienen.

 

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, lpacheco@uan.edu.mx

Publicado en Meridiano de Tepic, agosto 11 de 2023