lunes, 27 de abril de 2026

La mujer de Lot, la desobediente sin nombre

Tal vez miré hacia atrás por curiosidad,

Pero además de curiosidad pude tener otras razones.

Por la desobediencia natural de los humildes.

Escuchando cómo nos perseguían.

Conmovida por el silencio, pensando que Dios cambiaría de idea

 

Wislawa Szymborska

 

 En la historia bíblica la mujer de Lott, -que se menciona así, sin nombre, solo por la relación conyugal con el esposo-, se convierte en estatua de sal porque, no obstante, la advertencia de los ángeles de no voltear a ver la destrucción de Sodoma y Gomorra, ella desobedece.

 

Lo anterior se ha interpretado como el apego a la vida que llevaba, por lo que, al no querer dar pasos hacia otra forma de vida, queda permanentemente, viendo ese pasado.

La versión de la Biblia de Reina Valera de 1960 lo narra de la siguiente manera:

 

“Entonces la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió estatua de sal. Y subió Abraham por la mañana al lugar donde había estado delante de Jehová. Y miró hacia Sodoma y Gomorra, y hacia toda la tierra de aquella llanura miró; y he aquí que el humo subía de la tierra como el humo de un horno” (Génesis 19:26-28).

 

La mujer de Lot es una mujer anónima, es esposa de alguien, como hoy cuando se menciona a un funcionario “y su distinguida esposa”, sin nombre, totalmente intercambiable por cualquiera.

 

¿Por qué volteó la mujer de Lot? Dios la castiga por la desobediencia, meramente; no tanto porque tuviera prohibido ver la destrucción, ya que al día siguiente Abraham vio lo que quedaba de la ciudad maldecida. El humo todavía subía desde la tierra.

 

La mujer de Lot simboliza a la mujer desobediente de los mandatos patriarcales. Voltea porque no está de acuerdo en el pacto que tiene su esposo con Dios, al fin al cabo, pacto entre varones para destruir a otros. Voltea, también, porque están destruyendo su hogar, su casa, lo que ella había construido, sin que le importe al esposo. Sin que él intente oponerse a la destrucción, solo le importa seguir siendo el hombre justo para que Dios lo premie.

 

Pienso que voltea porque le da vergüenza ser salvada mientras que el resto de sus conocidas tendrán el fin que un Dios vengativo ha decretado. Voltea por solidaridad con sus hermanas, con sus vecinas, con sus conocidas; con las desconocidas, incluso.

 

Voltea porque ya no quiere seguir siendo la mujer de Lot, el hombre justo. No quiere seguirlo en esta nueva etapa de ser un hombre obediente que sirve a un Dios masculino Voltea porque quiere ser la única testigo del asesinato masivo que Dios está cometiendo contra la humanidad.

 

Voltea porque es una forma de resistencia ante los mandatos. No quiere ser cómplice de un secreto que la vuelve privilegiada. Voltea para quedarse así, como estatua, en lugar de ser una exiliada. Se queda en el lugar que elige, cuando ella no ha elegido nada, ni siquiera el nombre. Entonces, elige el lugar donde quiere quedar.

 

No quiere ser una exiliada y llevar el pasado como recuerdo. Empezar en otro lugar bajo la mirada disciplinante del esposo justo. No, no lo quiere.

 

Voltea porque es una mujer curiosa y las mujeres tienen prohibido ser curiosas, solo deben ser obedientes. Quiere ver lo que sucede en su entorno, en su proximidad. La vida no es lo que ocurrirá, sino lo que está ocurriendo.

 

Basta un movimiento en contrario a lo que tiene mandatado, para recuperar su identidad, su lugar convertido en no lugar.

 

La mujer de Lot, como otras mujeres en la actualidad, quedan atrapadas en conflictos bélicos no desatadas por ellas, pero sí se convierten en las principales víctimas.

 

Termino con las siguientes palabras a la Mujer de Lot:

 

Miraste por todas;

por todas las que no pudieron mirar

por las que fueron calcinadas.

Tal vez querías volver a mirar el patio de tu casa,

el pozo de agua,

la tumba de tu madre muerta.

 

Te convertiste en la testigo del crimen de Dios

cuando él no quería a nadie como testigo.

Así operan los destructores, no quieren dejar rastro,

ni nadie con vida que de cuenta de sus crímenes.

Hoy diríamos, crímenes contra la humanidad

 

No quisiste el dolor del exilio,

ni conocer una nueva tierra despojada de ti misma.

No quisiste

acomodar tus trastes en nuevas hornillas

ante leyes extranjeras.

 

Serías sombra de ti, desposeída de tu pasado

Lanzada al exilio del tiempo que viviste.

 

Un ángel morboso usó tu cuerpo

como materia artística moldeable,

¿o fuiste la musa de Dios?

 

Y ahí quedaste, en el lugar que escogiste

 

Anclas tus pies de sal en el lugar de la memoria.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 25 de abril de 2026

y en Meridiano de Nayarit, 26 de abril de 2026.


Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

martes, 21 de abril de 2026

Un futuro sin imaginación

Aquí parece que empezara el tiempo

en solo un remolino de animales y nubes,

de gigantescas hojas y relámpagos

 

Rosario Castellanos

 

 Rosario Castellanos en Apuntes para una declaración de fe, dice: Somos la raza estrangulada por la inteligencia. Con esta reflexión quiero referirme al momento en que estamos; un momento en que carecemos de futuro imaginado.

 

En el transcurrir de las ideas han existido futuros imaginados como utopías. Entre las más importantes está La República de Platón, escrita en el año 370 antes de nuestra era, donde explora las posibilidades de un Estado ideal gobernado por una aristocracia de filósofos; La Ciudad de las Damas de Christine de Pizán, escrita en 1405, en la cual se cimenta una Ciudad de Damas a partir de la enumeración de las mujeres célebres. Ellas son el pilar y las habitantes de la ciudad, a consejo de tres diosas: Razón, Rectitud y Justicia; la Utopía, de Tomás Moro, de 1516, en la cual se describía la vida en una isla basada en la propiedad comunal y la tolerancia religiosa.

 

La distopía Un mundo feliz de Aldous Huxley de 1932, describe una sociedad avanzada tecnológicamente, pero deshumanizada. Fue, sin duda, una de las primeras advertencias de lo que podrían acarrear las sociedades cuyo desarrollo se centrara en la tecnología. Se denomina distopía porque presenta una sociedad futura negativa para la vida humana, a diferencia de las utopías cuyos contenidos plasman sociedades ideales.

 

Entre las utopías que los seres humanos han imaginado están las políticas, las religiosas, las tecnológicas, las ecológicas y las feministas, entre las más importantes.

 

Muy cercana a nuestra época, circuló la utopía del socialismo y el comunismo como el imaginario capaz de movilizar a generaciones de distintos países durante el siglo XX. Hoy, ese imaginario ha sido enviado al bote de la basura de la historia sin que tengamos un reemplazo capaz de mover las conciencias, articular las voluntades y dirigir acciones hacia algún lugar.

 

Cuando viví en Berlín, conocí un movimiento juvenil que proclamaba una sociedad postcapitalista no socialista. Como nos damos cuenta, los jóvenes integrantes de ese movimiento podían enunciar lo que no querían, no así el tipo de sociedad que deseaban.

 

Hoy sabemos que la derecha conserva su propia utopía: el futuro es una continuación del presente. Los estados nacionales tenderán a convertirse en empresas donde no existan ciudadanos con derechos sino, clientes y consumidores. Cada quien podrá cambiarse de empresa-estado según obtenga mayores beneficios personales. Los estados empresas actuarán de acuerdo a criterios para maximizar las ganancias. ¿Se pelearán por los clientes? Supongo que sí, siempre y cuando les conlleve un beneficio.

 

En las izquierdas, la inteligencia ha asfixiado a la imaginación. Se es incapaz de pensar un futuro con utopía o simplemente, pensar un futuro con futuro. Hoy lo que mueve a los movimientos de izquierda no es la libertad, ni la justicia, ni la democracia.

 

Si para las derechas el futuro es una continuación del presente, para algunas izquierdas, el futuro es un regreso al pasado: ahí están las causas comunitarias acríticas; el rescate de costumbre prehispánicas o pre-capitalistas.

 

Las utopías feministas no solo proclaman un futuro sin patriarcado y sin dominio androcéntrico, sino que apuntan a eliminar las estructuras de dominación simbólicas y materiales. Marcan, además, una nueva relación con todo lo viviente más allá de la superioridad humana.

 

Hemos perdido la capacidad de imaginar. De imaginar a partir del presente. ¿Cuántos futuros hay en este presente?

 

Hemos llegado a un punto de ¡sálvese quien pueda! puesto que los intereses individuales, los logros personales han ahogado las posibilidades de lo colectivo.

 

Quizá la salvación del planeta, derivado del desastre de los ecocidios, pueda convertirse en una causa que movilice conciencias para detener la destrucción que se realiza desde la avaricia del capital.

 

Quizá sean las pequeñas comunidades donde se generan lazos de reciprocidad y ayuda mutua las que puedan crear futuros basados en las personas próximas. La comunidad básica otorga sentido de pertenencia, seguridad y confianza. Nos remite a quiénes somos ante los próximos y puede conducir a priorizar metas más allá de lo individual.

 

Para lograrlo, se tienen que desmontar estructuras de competitividad, de reconocimiento del más fuerte; alentar acciones de reconocimiento mutuo. Todo ello dentro de las proclamas de las utopías feministas, indigenistas; donde se incluyan todos los grupos que han sido enviados a los márgenes.

 

A diferencia de los muchachos que proclamaban luchar por una sociedad postcapitalista, no socialista, podemos enunciar lo que sí queremos: una sociedad sin subordinación patriarcal ni discriminación de ningún tipo ni dominio androcéntrico. Lo que no hemos imaginado todavía, es cómo será esa sociedad porque la pensamos desde las personas patriarcales que somos. Cargamos con todos los cruces de las discriminaciones; nos damos cuenta del callejón en el que estamos: nosotras, habituadas a la habitar las discriminaciones, las exclusiones, ¿podemos imaginar otro orden social?

 

¿Quiénes podrán, entonces, imaginar otro futuro para el futuro? Como dice Rosario Castellanos al final de su poema

 

Abandonemos ya tanto cansancio.

Dejemos que los muertos entierren a sus muertos

y busquemos la aurora

apasionadamente atentos a su signo.

Porque hay aún un continente verde

que imanta nuestras brújulas.

Y yo agrego:

 

Me columpiaré en las estrellas

mientras pasa este mundo de monedas.

 

Cantaré en el mar luminiscente

Hasta que, por engaño, despedacemos las medidas.

 

Imaginemos que la mejor victoria no deja sombra.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 18 de abril de 2026

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

 

lunes, 6 de abril de 2026

Día Internacional de la poesía

alejandra, alejandra, 

debajo estoy yo

alejandra.

 

Alejandra Pizarnik

 

La Organización de las Naciones Unidas ha declarado el 21 de marzo como Día Internacional de la Poesía. ¿Por qué es importante la poesía? Porque en la poesía las palabras adquieren significados diferentes de los que tienen en la vida cotidiana. Por eso, todas las culturas del mundo, todos los pueblos, han creado poesía ya sea en forma de cantos, oraciones o poesía directamente.

 

Quien escribe poesía hace uso de las palabras cotidianas, pero las saca de ese uso para organizarlas de otra manera. Por ejemplo, cuando Rosario Castellanos dice:

 

La piedra no se mueve.

En su lugar exacto permanece

su fealdad está ahí, en medio del camino,

donde todos tropiecen

y es, como el corazón que no se entrega,

volumen de la muerte.

 

Esa faceta de la piedra no la vemos en el sentido común que le damos. La poesía nos permite ver otras aristas de la vida, de las cosas.

 

La poesía nos la enseñan a través de canciones infantiles, por eso quizá, la asociamos a una etapa infantil. Por lo que, así como debemos crecer en cualquier otro tema, así también debemos “crecer” en la poesía.

 

La poesía es anterior a la palabra escrita, es anterior a la prosa en todas las culturas. La Biblia misma está escrita en versículos, una forma especial de poesía. Las oraciones se expresan mediante poesías porque de esa manera es más fácil memorizar. La poesía contiene una melodía que la hace más accesible.

 

Existen muchos tipos de poesía. Seguramente todos y todas recordamos poetas que aprendimos en los libros de texto. Nos empieza a llamar la atención porque encontramos eco de nuestros propios sentimientos y así, poco a poco, entramos en poesías con otros significados.

 

Sor Juana Inés de la Cruz (1648-1695) en Verde embeleso, dice:

 

Verde embeleso de la vida humana,

loca esperanza, frenesí dorado,

sueño de los despiertos intricado,

como de sueños, de tesoros vana;

sigan tu sombra en busca de tu día

los que, con verdes vidrios por anteojos,

todo lo ven pintado a su deseo:

 

Aquí está hablando de la subjetividad, en el sentido de que cada quien ve de acuerdo a los anteojos que porta.  

 

El siguiente es el inicio del poema Cuatro cuartetos de T.S. Eliot (1888-1965), en la traducción de José Emilio Pacheco:

 

El tiempo presente y el tiempo pasado

Acaso estén presentes en el tiempo futuro

Y tal vez al futuro lo contenga el pasado.

Si todo tiempo es un presente eterno

Todo tiempo es irredimible.

 

La poesía nos introduce a la filosofía del tiempo, se puede decir. De ahí que a través de la poesía se puede filosofar.

 

La poesía nos permite expresar emociones, sentimientos, razones de una manera insospechada. Por eso se ha convertido en una manera de decir que atraviesa las edades. Desde luego, la poesía que se escribe en la actualidad es diferente a la del siglo XVI, pero aún los sonetos de Shakespeare (1564-1616) de ese siglo, nos hablan a las habitantes que somos en el siglo XXI, porque la poesía, encierra el misterio humano. El soneto dos inicia con lo siguiente:

 

Cuando el asedio de cuarenta inviernos

En tu erial de belleza abra trincheras,

Tu juvenil librea, hoy admirada,

Será un paño raído y harapiento.

 

¡Cuarenta inviernos y ya tendrá arrugas de trinchera! Aquí se puede apreciar la condición de vejez de esa época. También debemos saber que los poemas escritos en una lengua diferente al español, son traducidos de manera distinta en cada época, por lo que se van actualizando.  

 

Por ejemplo, el monólogo de Hamlet lo leímos en la traducción de Porrúa. En el siglo XX, Tomás Segovia (1927-2011) hizo una traducción, que se considera una mejor traducción poética. El inicio dice:

 

Ser o no ser, de eso se trata.

Si para nuestro espíritu es más noble sufrir

las pérdidas y dardos de la atroz fortuna

o levantarse en armas contra un mar de aflicciones

y oponiéndose a ellas darles fin.

Morir para dormir; no más ¿y con dormirnos

 decir que damos fin a la congoja

y a los mil choques naturales

de que la carne es heredera?

 

 Finalmente, termino con el poema Lo fatal de Rubén Darío (1887-1916), considerado uno de los mejores poemas de la lengua española.

 

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,

y más la piedra dura porque esa ya no siente,

pues no hay dolor más grande que el dolor de estar vivo

ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

 

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,

y el temor de haber sido y un futuro terror…

¡Y el espanto seguro de estar mañana muerto,

y sufrir por la vida y por la sombra y por

 

lo que no conocemos y apenas sospechamos,

y la carne que tienta con sus frescos racimos,

y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos

y no saber a dónde vamos,

ni de dónde venimos…!

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 28 de marzo de 2026

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx