lunes, 11 de diciembre de 2023

La Madre Guadalupe

Suplicante, juntaba sus manos,

suplicante, juntaba sus manos.

Y eran mexicano, y eran mexicanos

y eran mexicanos, su porte y su faz.

 

La Guadalupana

 

La música que se oye fuera de mi casa rompe la tranquilidad del otoño. En estas tardes de domingos de diciembre es posible gozar del silencio de la calle, lo cual no ocurre otros días de la semana cuando pasan estudiantes a las escuelas y las personas mayores se apresuran a llegar al trabajo o a algún lugar de sus vidas.

 

La música poco a poco se hace reconocible en la tonada “Desde el cielo una hermosa mañana/desde el cielo una hermosa mañana/La Guadalupana, la Guadalupana/la Guadalupana bajó al Tepeyac

 

Pasa la peregrinación a la Virgen de Guadalupe organizada por los vecinos de la colonia donde vivo. Los teléfonos celulares hacen las veces de veladoras para quienes no alcanzaron a comprar veladoras de pilas. Este fervor a la Madre Guadalupe nos recuerda la desventura en que nos encontramos, el desaliento, lo fortuito de vivir, pero también, la esperanza.

 

La religión monoteísta católica, en cuya cúspide se encuentra un Dios todopoderoso, fue impuesta a un pueblo vencido. Ese principio masculino de la deidad había destruido a diosas y dioses de los pueblos mesoamericanos. La población, derrotada y humillada, veía destruidos los fundamentos donde había florecido su mundo: negado el lenguaje; derrotada la cosmogonía; derribadas las pirámides, los templos del culto, la base material de la vida. Todo caía.

 

Un pueblo se acerca al precipicio. Al borde del colapso, surge el mito de la Madre Guadalupe como un caso de sincretismo religioso entre las cosmovisiones europeas e indígenas: una analogía entre las advocaciones de la Virgen María y de las Diosas/Madres de la cultura náhuatl.

 

Expulsados del orden mesoamericano, los pobladores fueron arrojados al orden de los conquistadores: solo si hablaban en el idioma español, la lengua de los dominadores, renegando de las lenguas originarias, podían ser aceptados. Solo si nombraban a los dioses de los conquistadores podían ser reconocidos como bautizados, como súbditos de la corona española. Entonces surge la Madre Guadalupe como vínculo con el orden simbólico perdido.

 

Porque Guadalupe es donde nos podemos reconocer plenamente, confiar en nosotras. Ella nos salva del infortunio porque también habla la lengua de los vencidos, de las expulsadas, de quienes han sido humilladas. Tonatzin era tanto madre de los dioses como madre de los hombres, en una cosmovisión profunda narrada por Fray Bernardino de Sahagún.  

 

La Madre Tonatzin-Guadalupe representa la protección frente al dolor y la miseria; la fortaleza ante la desventura de la vida anterior destruida; el resguardo ante la tristeza en que sucumbía el mundo indio. Por ello, la Madre Guadalupe porta ese orden perdido frente al dominio español ya inamovible para 1531.

 

No me refiero aquí a la verdad o falsedad de las apariciones, sino solo al simbolismo que ha tenido en la reestructuración del alma indígena y en la conformación del México mestizo al convertirse en el símbolo de lo mexicano. La pintura, está elaborada a modo de códice indígena donde la imagen era fundamental para la comunicación. De ahí que el conjunto del Huipil de San Diego puede ser leído como un códice con símbolos de la cultura y religión náhuatl, de acuerdo a José Luis Guerrero (Flor y canto del nacimiento de México).

 

La representación de la guadalupana recupera el alma de lo indígena que sucumbe, de la cosmovisión indígena negada y al mismo tiempo, anuncia una nueva visión fusionada con la religión impuesta. Se puede decir que actúa como un “portal” entre el mundo indígena en su angustia de la pérdida y el mundo hispano que inicia.

 

Por ello, porque salvó al pueblo indígena de la derrota de los dioses; porque surgió en ese momento de la destrucción y la pérdida, el mito se encuentra en las profundidades del alma. Es la Madre Guadalupe quien devuelve al pueblo mexicano de la muerte simbólica, al ser ella misma el símbolo del orden perdido.

 

Los vecinos siguen pasando con sus ramos de flores y su música de viento. Los cuetes se oyen a la distancia en tanto que las luces artificiales anuncian a un pueblo en su devoción.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 12 de diciembre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

lunes, 4 de diciembre de 2023

¿Cuál ciudadanización? ¿Cuál democracia?

La sociedad civil,

puede articular diversidad de actores

 en una sociedad que aspire a ser democrática,

más allá de la clase política.

 

Si la ciudadanización es la forma de participar en el debate, la forma de construir lo social y lo público, establecer las normas que guiarán las normas sociales fuera de las visiones parciales de los partidos políticos, en nuestro país no existe ciudadanización.

 

No existe, porque la partidización y la fidelidad a políticos, ha tomado la forma de concertar acuerdos para elegir a los que, a su vez, dirigirán organismos autónomos. Si se hace un recuento de las personas que actualmente asumen cargos ciudadanos en nuestra entidad, podremos darnos cuenta de sus antecedentes partidistas muy marcados, y sus vínculos con políticos que les postularon.

 

Esos vínculos se van a traducir en fidelidad, se va a convertir en la forma de mirar, en la manera de exigir, en la subordinación a los antiguos correligionarios, amigos, jefes, a quienes piensen que les deben el cargo. No se trata, desde luego, de una postura extrema en el sentido de que sólo quienes no han participado en ningún partido pueden tener una mirada no partidista, desde luego que no. De lo que se trata es de construir otras miradas que parte desde lo social y vaya más allá de las estrechas posturas establecidas por la clase política.

 

La ciudadanización de los organismos autónomos en este país constituye una meta de largo aliento, la partidización priva por encima de intereses ciudadanos, lo cual constituye un obstáculo serio para ser considerad@ candidat@ imparcial. Ahora estamos en pleno proceso de selección de quienes presidirán órganos descentralizados del poder público: las convocatorias fueron publicadas, las y los candidatos llenaron sus expedientes; el Congreso del Estado les entrevistó.  Debemos preguntarnos ¿cuáles son los criterios de la designación que realice el Congreso del Estado? ¿Se basarán en cuestiones técnicas, en la expertis de quienes contienden o será de nueva cuenta un acuerdo desde la clase política?

 

Ciudadanizar los organismos autónomos no es cualquiera cosa en un Estado donde el poder hegemónico no admite fisuras, sino que trata de controlarlo todo. Por ello, se puede afirmar que el proceso de “ciudadanización” es una falacia cuando el propio poder público no entiende el beneficio que le acarrearía contar con verdaderos ciudadanos y ciudadanas al frente de organismos descentralizados. Ciudadanos no leales a partidos políticos ni tampoco a la clase política o a políticos en particular.

 

Es muy posible que los propios partidos políticos estén lejos de atender las demandas de los ciudadanos por estar pendientes de sus propios intereses.

 

El problema es que pierde la sociedad en su conjunto. La función de la política, lo que la vuelve democrática es hacer posible el diálogo entre las distintas posturas. Este diálogo tiene necesidad de libertad en que cada individuo se constituya prioritariamente como actor y como sujeto poniendo en relación entre sí prácticas y valores en organizaciones de la sociedad civil.

 

¿Por qué el énfasis en la ciudadanización? ¿Qué tienen las y los ciudadanos que los hace tan importantes para la democracia? Para responder estas preguntas se tiene que tomar en cuenta que la democracia representativa parte de una concepción de los derechos que funda toda una serie de derechos tan universales como l@s de ciudadan@s, pero que deben ser defendidos y puestos en práctica en situaciones concretas. Por su parte, los partidos políticos son instituciones que tienen como finalidad la toma del poder y el ejercicio de este con la finalidad de ¡de seguir en el poder!

 

Las y los ciudadanos, fuera de los partidos políticos e independientes de ellos, serían entonces aquellas personas que tendrían las posibilidades para regular la arena en la que actuarían los partidos políticos. Sin embargo, resulta que son precisamente, los partidos políticos los que tienen que seleccionar a l@s ciudadan@s que regularán buena parte de sus acciones. Como se observa, no hay manera de salir de tal incongruencia. En México ha habido, en la mayor parte de los casos, una simulación de la ciudadanización, lo que ha dado por resultado una permeabilidad de los partidos políticos gobernantes en las distintas agencias, dependencias u organismos, supuestamente ciudadanizados.

 

La democracia se vuelve social donde la sociedad se estructura como una gran clase media extendida en articulación con la clase popular. La democracia se coloca, por lo tanto, en el nivel de los actores sociales y no por encima de ellos. Busca garantizar el acceso de los dominados a una acción política que se convierta en su propia participación.

 

Se reconoce que en México tenemos una gran capacidad para establecer leyes avanzadas, leyes justas, leyes de vanguardia, como las leyes de la ciudadanización de los organismos públicos descentralizados, porque ello ampliaría las bases de la participación en el poder. Pero la clase política/partidaria ha acumulado todas las artimañas para simular que ellas se cumplen. De ahí que la ciudadanización de la democracia sea de esas metas pendientes de cumplir.

 

La ciudadanía nos convertimos en neuróticos contemplativos sin que actuemos para exigir el cumplimiento de las leyes.

 

*Neuróticos contemplativos es un término acuñado por Pablo González Casanova.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 5 de diciembre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

Violencia virtual: daño real

¿Con quién estás?

Mándame una foto en tiempo real

 

Frase de control digital

 

La violencia digital contra las mujeres no la inventaron las redes sociales, sino que las redes sociales muestran las formas de relación entre mujeres y hombres en la sociedad contemporánea. Las redes sociales amplifican los escarnios sobre las mujeres porque los difunde desde un lugar específico del emisor para llegar a quién sabe dónde.

 

Una estudiante nos comentaba que a ella “la quemaron” en las redes: a una de sus fotografías le fue cambiado el cuerpo para agregarle un cuerpo de marrano, mientras en la cara dejaron su rostro. Desde luego, la postura aludía a la sexualidad humana. Esta fotografía circuló entre las y los estudiantes quienes se burlaron de ella a sus espaldas. Ella aseguraba que el autor de esa burla había sido un exnovio con quien ella dejó de salir porque era muy controlador y, sobre todo, había sufrido diversas agresiones.

 

Internet juega un papel muy importante en las relaciones sociales de la juventud y, podría decirse, de una gran parte de la población adolescente y adulta que vincula su identidad a la forma como se muestra en las redes. Por ello, son impresionantes los daños que la violencia digital puede causar en las personas.

 

La violencia digital se articula con la violencia machista porque se utilizan las redes sociales para hacer daño a la otra persona. Se expresa la violencia misógina a través de plataformas que tienen un alcance ilimitado porque ni el emisor puede controlar a dónde va a dar la agresión. Todo ello, se ancla en el morbo social, esa necesidad de ver e interactuar con lo obscuro de la otra persona. Puede ser que las fotografías no tengan un contenido sexual, -a lo que generalmente se asocia el morbo-, pero sí se refieren a aspectos privados de la persona a los cuales se asoma la multitud desde el anonimato de quien ve.

 

Se crea la complicidad de los anónimos.

 

Seguramente se trata de un tipo de defensa de mi propia intimidad. ¿Por qué? Porque mientras se muestren las zonas obscuras del otro u otra, yo me sentiré defendida en mi fuero interno. Mientras le pasen las cosas a la otra, estaré más atrincherada de que no eso no me pasa a mí.

 

Pienso que el razonamiento debiera ser exactamente el contrario: si veo que a una conocida le está ocurriendo violencia digital, es muy posible que muy pronto se extienda a todas. Anteriormente era común que se hiciera caricaturas de algún personaje molesto para la sociedad, pero actualmente, la extensión del uso de memes provoca que todas y todos estemos propensos a sufrir violencia digital. Basta con que una persona se lo proponga, para lanzar un meme donde no solamente se haga reír, sino que ese origen de la burla se ancle en un estereotipo sexual, racial, de inferioridad, que denigre.

 

No estoy en contra de los memes ni mucho menos, estoy en contra de su uso para agredir a las personas en su dignidad.  

 

La violencia digital causa angustia. La alumna en cuestión narraba cómo se sentía aislada en su propio grupo, hasta que alguna amiga le contó lo que estaba sucediendo. En ese proceso, las personas se enfrentan a su propia vergüenza, antes de decidirse a tomar cartas en el asunto: a denunciar al agresor, cuando se atreven. Generalmente no lo hacen porque carecemos de posibilidades tecnológicas de demostrar de dónde surgió la fotografía en cuestión. Si bien existe una policía cibernética en el país, es poco probable que se logre hacer justicia, o al menos, eso nos explicaba la estudiante. Lo que hizo fue cambiar de turno escolar.

 

La violencia virtual no se queda en el ámbito virtual, sino que se convierte en daños reales: a la angustia, miedo, tristeza, vergüenza, aislamiento, debe agregarse la depresión. La incapacidad de lograr justicia, la imposibilidad de borrar de las mentes de las personas la fotografía que vieron, es parte de los costos sociales que provoca la violencia digital.

 

Por ello, debemos estar conscientes de todo aquello que retransmitimos en redes; todo aquello que compartimos en cualquier tipo de plataforma. Es preciso romper la cadena de transmisión si un meme o fotografía ofensiva llega hasta nuestros celulares. No seamos parte de la complicidad que se esconde detrás de las pantallas para denigrar a otra persona.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 27 de noviembre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

lunes, 13 de noviembre de 2023

Las bibliotecas de la infancia

                                                                                                                      Para Clara Orizaga

En la esquina de mi casa en el cruce de las calles Querétaro y Zapata, en Tepic, Nayarit, detrás de un mostrador de madera, Doña Lucía despachaba dulces a las niñas del barrio. También vendía cuentos, esas historietas infantiles que eran la ventana a otros mundos, donde niñas y niños de diversos lugares, hacían travesuras y exploraban el mundo de la infancia. Ahí estaban “Los Super Sabios”, “La Familia Burrón”, “Chanoc”, “La pequeña Lulú”, “Lorenzo y Pepita” y otros.

 

Sobre una soga, colgaba los cuentos que, por diez centavos, se podían alquilar, si no tenías dinero suficiente para comprarlos y llevártelos a casa. Nos sentábamos a leer nuestros diez centavos de historietas en banquitos de madera. Me aficioné a “Clásicos infantiles” publicados por editorial La Prensa, donde se ilustraban las historias de los cuentos infantiles de diversas partes del mundo.

 

Cuando Doña Lucía vio que dedicaba el gasto que me daban en mi casa, a la lectura, me llamó aparte; me dijo que tenía otras historias, pero que “tenían más letras”. Entonces, me prestaba “Clásicos ilustrados”, también de editorial La Prensa y novelas clásicas que tenía en su casa. Te asomabas al pasillo y ahí veías el patio con la fuente en medio y  por todos lados, libreros con sus novelas organizadas; ella sabía donde estaba cada una. Generalmente, yo las tenía que leer en su local, pues no confiaba en que pudieran sobrevivir si las llevaba a la calle.

 

Esas fueron mis primeras lecturas de Ivanhoe, Historia de dos ciudades, Los miserables, Las aventuras de Marco Polo, Cuentos de Navidad, Diversos cuentos de Las Mil y una noches, El Conde de Monte Cristo, Frankenstein, Los Viajes de Gulliver, La Guerra de los Mundos, etc. Algunas frases me sorprendían como los relámpagos del temporal de lluvias: primero queda todo obscuro y al relámpago no lo ves, te ciega con la luz. Así, yo quedaban sin entender la historia, pero de pronto, una frase iluminaba. Me maravillaban las historias; las frases que hilvaban las historias; las letras que formaban las frases: todos los mundos que evocaban; todas las historias que dependían de esas letras organizadas.

 

Después, ya de joven o adulta, recordaría esa primera biblioteca de novelas alquiladas en las que leí, por primera vez, una síntesis de narraciones, que llenaban con deleite el tiempo de la infancia.

 

En la escuela primaria teníamos los Libros de Texto Gratuito de la década de los sesenta y setenta. Eran lecturas que nos acercaban a la cadencia de las letras. Recuerdo en especial, las lecturas del libro de Primer Grado por su ritmo y resonancia; una lo abría y podías oler las letras pegadas, pasar tus dedos por los colores. “Qué buenas son tus manos, mamá. Tus manos trabajan para mí sin descanso. No hay cosa que necesite que tus manos no puedan hacer…” Ahí también, tuvimos el primer encuentro con la poesía de Amado Nervo “Yo adoro a mi madre querida/yo adoro a mi padre también/ ninguno me quiere en la vida/como ellos me saben querer…”. Ahí estaba, también, la poesía de Gabriela Mistral “¿En dónde tejemos la ronda/ la haremos a la orilla del mar”?/El mar danzará con mil olas/haciendo una trenza de azahar…”

 

Una tía abuela le había comprado a su hijo una enciclopedia de libros infantiles, así que cuando íbamos a su casa, pedía prestado un tomo para leerlo mientras las personas adultas hacían la visita. Ahí leí lo que hoy serían pequeños ensayos para niños, síntesis de cuentos clásicos, acertijos, etc.

 

Al terminar la escuela primaria, me fui a vivir con una tía que era maestra de Literatura Universal de secundaria. Entonces mi relación con los libros cambió porque leía libros con un cierto orden, en ediciones empastadas y cuidadas; pero esa es otra historia.

 

Esos cuentos infantiles son la entrada al gusto por la lectura. Las ilustraciones buscaban fijar los personajes, aunque estos escaparan sin lograr establecer sus límites. ¿Cuántos Frankenstein hemos visto? ¿Cuántas Madame Bovary? ¿Cuántos Quijotes de la Mancha?

 

Después del doctorado regresé a Tepic. Doña Lucía había muerto, sin que alguien me pudiera dar noticia de sus familiares. La tienda de cuentos de la esquina se había transformado en una cremería y ya nadie podía asomarse al patio con la fuente, a las flores de los pasillos, a los libreros. La casa fue fraccionada en locales comerciales.

 

Muchos años después, tuve que escoger un nombre para una de mis hijas. Decidí que su nombre sería Lucía, en recuerdo de la primera bibliotecaria que conocí: una señora de barrio cuyo amor a las narraciones todavía recuerdo en el gusto con que me hablaba de esa pasajera que viajaba en tren para encontrarse con alguien que amaba, tras guardar la memoria de una noche. Con esas palabras abría mi interés de niña de ocho, de diez años.

 

Ciertamente, ahí, aprendí a leer y a imaginar. A saber que las letras se pueden unir para contar historias tuyas y mías, de pueblos enteros,  aunque se hayan escrito en Rusia, en Londres, en Chile, en Guadalajara, y nunca se detienen.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 15 de noviembre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

martes, 7 de noviembre de 2023

El feminismo es una permanente conversación con Antígona

Todo lo que puedes hacer

a pesar de toda tu corona,

tus adornos y tus guardias,

todo lo que puedes hacer

es hacer que me maten.

 

Sófocles. Antígona

 

En la tragedia de Sófocles, escrita en el año 441, antes de nuestra era, Antígona se niega a cumplir la ley establecida por Creonte, rey de Tebas acerca de que el cadáver de Polinices permanezca insepulto afuera de la ciudad como castigo por haberse levantado en armas contra el rey. Antígona desobedece la orden y alude a otra ley anterior a la ley humana: la ley natural, por lo que decide enterrar a su hermano Policines, pues de otra manera, no tendría vida eterna.

 

Antes que la ley del Estado, está otra ley a la que obedece Antígona; una ley no dictada por el Estado, que tiene que ver con una ética diferente a la de la polis.  

 

Creonte se entera de la desobediencia de Antígona, por lo que la condena a ser enterrada viva en una tumba. Antígona se suicida ahorcándose.

 

Para Antígona, Polinices no es un traidor, sino su hermano. Esta relación familiar, basada en las leyes de la sangre y no en las leyes de la polis, es el fundamento para la desobediencia de la orden del tirano. Con ello, Antígona abre la existencia de distintas valoraciones de las acciones. Para el tirano, es un traidor; para las leyes del Estado, Polinices es un traidor; para Antígona es su hermano a quien le unen lazos de sangre y, por lo tanto, la obligan a rescatarlo de la ignominia.

 

El conflicto que plantea Antígona es a qué debemos obedecer las mujeres: si a las leyes elaboradas por los hombres o tenemos derecho a otro orden diferente al orden dispuesto para nosotras. Se trata de un conflicto ético que atraviesa el feminismo y que, por ello mismo, se convierte en una acción política.

 

Existen leyes no dictadas por el Estado; son las de las mujeres que aluden a otro orden.

 

Antígona plantea la rebeldía justa, porque las leyes establecidas por Creonte, el Estado, están elaboradas desde la razón androcéntrica sobre las mujeres. Por ello, Antígona ha sido el símbolo de la lucha civil y la determinación porque es capaz de desafiar al tirano y a la ley de la polis y con ello, contiene todas las acciones rebeldes de las mujeres de todas las épocas.

 

El dilema se presenta como cumplir la ley de la ciudad y salvar su propia vida o actuar de acuerdo al principio ético de la justicia y morir. En este sentido, cuestiona la autoridad, el orden supuestamente legítimo del Estado, para mostrarlo como un orden ilegítimo y usurpador.

 

De las palabras de Antígona, me interesa resalta el siguiente diálogo con Creonte:

 

“ANTÍGONA: No he nacido para compartir el odio, sino el amor

CREONTE: Ya que tienes que amar, baja, pues, bajo tierra a amar a los que ya están allí. En cuanto a mí, mientras viva, jamás una mujer me mandará”

 

En el diálogo anterior, vemos que Creonte-Estado es incapaz de entender las razones de Antígona porque significaría la subordinación masculina a la femenina.

 

El feminismo, como teoría política, se basa en el derecho de las mujeres a otro orden, distinto del orden establecido para las mujeres. Por ello, el feminismo es una larga conversación con Antígona; con sus desafíos y sus esperanzas; con sus palabras y sus decisiones que todavía hoy a más de dos mil años de haber sido pronunciadas, nos siguen impulsando a la acción, a la acción política.

 

Antígona dice: “El futuro está en manos de quienes cuidan el futuro”. Abre la rebeldía civil para resistir ante un orden injusto. Abre, también, otros futuros posibles.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 7 de noviembre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

miércoles, 1 de noviembre de 2023

La muerte exige devoción

¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!

De la casa, en hombros,

 lleváronla al tempo

y en una capilla

dejaron el féretro.

 

Gustavo Adolfo Becquer

 

En una ocasión estuvimos levantando una lista de niñas y niños en una comunidad wixaritari de los alrededores de Tepic. Al llegar a una vivienda, una señora estaba confeccionando aretes de chaquira, por lo que siguió con su labor mientras contestaba las preguntas de cuántos hijos e hijas tenía, las edades, etc. Ya habíamos terminado cuando se escuchó un llanto en el interior de la casa. Le pregunte de a quién correspondía ese llanto. –“Es una niña que nació hace poquito”- dijo, sin despegar las manos de la labor que hacía. –“¿Por qué no me dijiste para registrarla?” –“No quiero que la apuntes en tus papeles porque los dioses se la están comiendo”.

 

Entré a la casa y vi a una niña envuelta en trapos, orinada y sucia, simplemente dejada ahí por la mamá. Salí con ella en brazos y le dije, “mira, dale de comer porque tiene hambre” –“Me dijo el marakame que no me la arrime a darle de comer porque los dioses se la están comiendo. No va a vivir”. Traté de llevar a madre e hija a la clínica cercana; intenté convencerla de buscar alguna solución, pero ella segura del designio de la niña, había dejado de alimentarla y atenderla.

 

Confronté, entonces, las decisiones sobre la muerte de esta mujer, resignada a la muerte de la hija, muerte por pobreza. Seguramente el marakame priorizaba la salud de la madre ante el desgaste de dar de comer a una niña que, habiendo nacida desnutrida, tenía pocas posibilidades de sobrevivir. También contaban los otros hijos que debían ser atendidos por la madre.

 

Me costó trabajo dormir esa noche porque la niña wixarika, envuelta en esos trapos, muriéndose, se sobreponía en mi sueño. Me levantaba a ver a mis propias hijas en sus cunas.

 

Tenemos distintas posiciones ante la muerte. En la cultura mestiza católica, la resignación hacia la muerte es una decisión última que se toma con resignación después de haber hecho todo lo humanamente posible para que la hija o cualquier otro familiar, sobreviva. La medicina laica también tiene este propósito: buscar todas las soluciones posibles, antes de rendirse.

 

En México tenemos, al menos dos conmemoraciones sobre la muerte. La primera se refiera a los muertos próximos, a nuestros familiares que recordamos en sus aniversarios. La segunda se refiere a los muertos como colectividad y para ello tenemos el 1 y el 2 de noviembre. El día primero se recuerda a los niños y niñas que no probaron comida. Dentro del catolicismo se les llama comúnmente angelitos, pero se trata de criaturas que no ingresaron a la vida. El día dos se recuerda a los muertos en general.

 

En México, a partir de la separación Estado-Iglesia, el culto a los muertos se trasladó de los templos a los panteones. Gracias al Estado laico los panteones se convirtieron en lugares de fiesta cívica porque, aunque la celebración tenga que ver con la religiosidad, realmente se trata de festividades realizadas fuera del control de la iglesia.

 

En determinadas épocas, la muerte requiere su propia devoción. Así ha ocurrido durante las epidemias, las pestes, los contagios. Así ha ocurrido durante los asesinatos masivos derivados del crimen organizado, de las guerras, de las desapariciones, de los feminicidios.

 

La muerte, requiere su propia devoción y se convierte en la Santa Muerte.

 

Tiempo después regresé a la comunidad wixaritari que conté al principio. La familia había abandonado esa localidad para asentarse más adentro de la sierra. Entonces, pensé en esas niñas indígenas que no son registradas en los censos ni en ningún documento; niñas que están enterradas en cualquier sitio, sin seña alguna y seguramente, nadie las lleva en el recuerdo.


Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 30 de octubre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx



martes, 24 de octubre de 2023

Derechos de paridad en el resbaladero

Cuando las mujeres tienen poder 

mejoran visiblemente las vidas de todos

los que están a su alrededor.

 

Enrique de Inglaterra

 

Basta con que las mujeres avancen en la consolidación de los derechos de igualdad para, enseguida, asistir al desmantelamiento de lo que se ha logrado. La paridad se ha convertido en el lugar de llegada de los derechos exigidos por las mujeres para participar en el poder público, y, al mismo tiempo, se concibe como el piso mínimo desde el cual se podrán transformar las brechas de desigualdad entre mujeres y hombres.

 

La dificultad estriba en hacer exigible el derecho de paridad.

 

El principio de paridad se ha convertido en el principal instrumento para construir igualdad sustantiva en los diversos ámbitos de la vida política del país, lo que incluye a todos los poderes constituidos, sobre todo, al Poder Ejecutivo. Los gabinetes del Poder Ejecutivo se han constituido como cortes virreinales, donde el gobernador es el virrey y el resto de secretarios son parte de su comitiva, repiten sus ideas e, incluso, llegan a hablar con el mismo tono del gobernador. En pocos casos hemos tenido excepciones.

 

Este sistema de reclutamiento es entendible si tomamos en cuenta que nombrar a su gabinete es un derecho del gobernador, dentro de relaciones de confianza en personas que sean leales al mandatorio. Otra lectura posible, es el nombramiento de funcionarios en base al equilibrio entre grupos de poder al interior del partido que gobierna o de las alianzas que se realizaron para la llegada al poder del gobernador.

 

En un segundo momento, la integración de los gabinetes gubernamentales se ha integrado por personas que tienen algún grado de “expertis” en la materia y que, al mismo tiempo, tiene lealtad al gobernante.

 

A partir de la paridad se ha incorporado un criterio para que los gobernadores integren su gabinete; ese criterio es el de nombrar 50% de funcionariado de cada sexo. En caso de número impar, se tendrá que fundamentar por qué a un sexo le corresponde la mitad más chica.

 

Entonces, los gobernadores ven medrada su capacidad de nombramiento de funcionarios para cumplir la paridad. Como se trata de un principio establecido en la Constitución General de la República (6 de junio de 2019), sin que tenga una sanción correlativa, entonces, en los gobiernos de los estados la paridad de la integración del Poder Ejecutivo, hasta la fecha, queda a discreción de quien llegue a las gubernaturas.

 

En las escuelas de derecho aprendimos que las autoridades velan por el cumplimiento de las leyes. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, parece que ese cumplimiento esta mediado por la voluntad de los gobernantes sobre el cumplimiento.

 

 

La pregunta entonces es la siguiente ¿cuáles son las acciones que se deben llevar a cabo para hacer cumplir la paridad por parte de los gobernadores? Muy posiblemente se tiene que judicializar el cumplimiento de la paridad para que sea la Suprema Corte de Justicia quien establezca los criterios de cumplimiento.

 

Hoy el Instituto Nacional Electoral debe hacer realidad la paridad en el registro de candidaturas a las gubernaturas que estarán en disputa en 2024. Vemos que la paridad corre el riesgo de ser anulada en los hechos, cuando no se exige a los partidos políticos la postulación de mujeres para la mitad de las gubernaturas en juego.

 

Lo anterior significa que, en cada elección, las mujeres tenemos que estar atentas a que las propias autoridades apliquen criterios que conduzcan al cumplimiento de la paridad.

 

En caso contrario, los derechos de igualdad, específicamente, el de paridad, se van por el resbaladero.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 25 de octubre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

 

martes, 17 de octubre de 2023

Eclipses

Una escalera negra conduce al núcleo terrenal 

mientras una soledad incansable espera

tirando la risa en su desesperación.

Las espinas de un animal corren

 

Ruperta Bautista. Eclipse en la madre tierra

 

“Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podía salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez al bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

 

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

 

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

 

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento, de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

 

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

 

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos.

 

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles”.

 

El anterior es un cuento titulado Eclipse, escrito por Augusto Monterroso en 1959, donde nos da a entender que el Frayle quiso salvar su vida a partir del conocimiento europeo, con el cual esperaba deslumbrar  a los indígenas, en su supuesta ignorancia. Lo que no sabía el frayle era que los mayas tenían calculados los eclipses de sol y luna que ocurrirían los siguientes 33 años. El Códice Dresde que se encuentra en Alemania, contiene una tabla para calcular eclipses.

 

Es también una narración sobre el choque de los visiones: la occidental europea que considera los indígenas como ignorantes y el conocimiento europeo como superior.

 

Actualmente, no tenemos que acudir a las tablas mayas para conocer las fechas de los siguientes eclipses, basta con que goglemos la pregunta para conocer las fechas y latitudes dónde ocurrirán los siguientes eclipses de sol y de luna. Es cierto, la mayoría se observarán desde el mar, porque recordemos que nuestro planeta tiene más superficie marina que terrestre. Aún así, es impresionante saber que se puede observar desde las cercanías donde vivimos.

 

Antes de que ocurran los eclipses tenemos acceso a información sobre el acontecimiento, qué previsiones debemos tener y, también, cómo elaborar dispositivos para verlos. Para el eclipse parcial del 14 de octubre se pudo adquirir lentes que cumplían con las especificaciones para observar el eclipse y niñas y niños tuvieron la posibilidad de elaborar sus propios filtros.

 

Una cultura de ser testigo de los fenómenos astronómicos se abre paso entre la niñez, mientras que para muchos adultos, el eclipse es una ocasión para recordar que antes el eclipse se veía a través de una cazuela de agua.

 

Los pueblos indígenas tienen tradiciones especiales para los eclipses: por ejemplo, los ancianos dan la instrucción de que todo el grupo entre a sus chozas y se abstenga de ver el sol; en tanto, los sacerdotes, realizan plegarias y cantos para ayudar al sol en su batalla con la luna. El eclipse es una ocultación transitoria del sol; el eclipse produce sombra, que es la sombra de la muerte, del frío,  por lo que genera zozobra.

 

Para los pueblos indígenas, el universo es una realidad total donde el sol y la luna son los principales protagonistas, por ello, su alineación debe respetarse porque no se trata solo de un fenómeno metereológico, sino que se trata de una lectura de lo que ocurre que tiene consecuencias en los seres humanos.

 

Porque las estrellas, la luna, el sol, los planetas están presentes en la vida de los pueblos indígenas. Lo que ocurre en el cielo no está alejado de la tierra, sino que la influye. Somos un todo con el universo.

 

Valdría la pena recuperar esta visión indígena para nuestro parcelado conocimiento científico que nos hace ver el mundo como fragmentos de vida.

 

 

El cuento El Eclipse, fue transcrito de:

www.ingenieria.unam.mx/dcsyhfi/material_didactico/Literatura_Hispanoamericana_Contemporanea/Autores_M/MONTERROSO/Eclipse.pdf

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 17 de octubre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

martes, 10 de octubre de 2023

Huracanes

Derribar, deshacer: ¡ese es mi afán!

No sin razón se teme al huracán

Más de un ave, su nido y su polluelo

a mi paso ha rodado por el suelo.

 

Vicenta Castro. Huracán

 

Oíamos el ulular del viento en las tardes de tormenta. Entonces las madres y las tías nos ataban el cabello porque decían que el cabello atraía los rayos. Me recuerdo, a mí y a mis hermanas, envuelto el pelo en pañoletas, mientras inventábamos juegos para esas tardes donde se iba la luz y no era más que nuestra imaginación y terror, los que llenaban los instantes donde los relámpagos iluminaban nuestros rostros. ¡Qué frío en medio del verano!

 

No teníamos la experiencia de huracanes. Eran tormentas tropicales las que nos convencían de la furia de la naturaleza: el viento veloz, la lluvia torrencial, los árboles doblándose para volver a enderezarse. En ese sobresalto, la voz de mi padre nos hablaba del pararrayos del templo del Sagrado Corazón que nos protegía en esta pequeña ciudad de Tepic; eran palabras de razón, de tranquilidad para que las respiraciones se unieran firmes, para que desapareciera el miedo. El cobijo la daban las madres, porque ellas arropaban; nos daban te caliente de canela y miel; nos miraban con quietud hasta que quedábamos dormidas.

 

Nadie sabía cuánto durarían las tormentas ni cuánta agua dejaban. Al día siguiente, veíamos los estragos sobre la ciudad. El agua había inundado los salones de clase de la escuela primaria Amado Nervo, por lo que pasábamos la mañana secando el mobiliario el piso, el auditorio.

 

Algo había de bendición en esa agua que caía del cielo sin clemencia porque todo lo lavaba. Nosotras regresábamos a un punto que antes estaba trenzado.

 

Los huracanes era algo que ocurría en el mar, al otro lado del cerro de San Juan. Esa serranía nos protegía de que los huracanes llegaran al valle de Tepic hasta que en 2002 tuvimos la primera experiencia con el huracán Kena. Entonces, el gobierno nos resguardó en nuestras casas; pusimos cintas de protección en las ventanas y, minuto a minuto, en la radio y televisión, nos enterábamos del avance del Kena. Hicimos compras de pánico arrastradas por lo desconocido.

 

En 2002 yo era la madre que tenía que tranquilizar a mis hijas. Ya no les amarré el pelo con pañoletas porque la manera de enfrentarlo era con comportamientos basados en certezas, en la ciencia y no en creencias. Desde las ventanas de la casa vimos azotar el viento contra las paredes; los árboles caerse e inundarse las calles. En la punta de mi boca yo escuchaba palabras de convicción, pero en la punta de mis dedos hormigueaba la desazón, la responsabilidad de darles la tranquilidad que a mí me habían dado mi madre, mi padre, las tías.

 

Los días siguientes al paso del Kena organizamos brigadas para llevar agua de beber a los pueblos que habían padecido desastres. Vimos lanchas en medio de la plaza de San Blas; albercas llenas de arena; la mitad de la carretera destruída por el oleaje que había llegado hasta el puerto. Las personas sacaban sus pertenencias mojadas para que el sol las empezara a secar. Limpiamos lodo de las casas y de las calles y ahí, en medio del lamento de los habitantes de los pueblos pesqueros, supimos que los pobres lo serían aún más, pues lo poco que tenían, lo habían perdido.

 

Hoy, los huracanes son esperados cada final de la temporada de lluvias. Es una experiencia con la que viven mis hijas y mis nietos. Ya no es posible pensar en temporada de lluvia sin este agregado de huracanes. Ya no hacemos compras de pánico, es cierto, pero de alguna manera, este afán de estar cada minuto esperando nuevas noticias de la trayectoria; de saber por dónde entra el ojo del huracán; a qué poblaciones golpeará, es una manera de exorcizar nuestros miedos.

 

Porque aunque hoy tenemos datos, información detallada en internet de los huracanes que vienen, vemos que el azul zumba y rompe la quietud.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 10 de octubre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

viernes, 6 de octubre de 2023

Juvenicidios: el 2 de octubre cotidiano

Nadie sabe el número exacto de los muertos

ni siquiera los asesinos

ni siquiera el criminal

 

Jaime Sabines. Tlatelolco 68.

 

El 2 de octubre de 1968 el Estado protagonizó una de las matanzas que ha provocado un cambio en la vida democrática del país. El ataque a estudiantes que protestaban pacíficamente por la apertura democrática, marcó un antes y después del sistema político mexicano.

 

Ese acontecimiento cada año se vuelve a rememorar con toda justicia. Actualmente tenemos que preguntarnos cuáles son nuestros dos de octubre porque todos los días nos enteramos de jóvenes desaparecidos en Tlaquepaque, en Lagos de Moreno, en Chiapas, en Zacatecas, Podemos decir que no se trata de una masacre puntual donde estén los jóvenes llevando a cabo una protesta, sino que se trata de una guerra de baja intensidad contra la juventud mexicana.

 

El juvenicidio a lo largo y ancho del país no cesa. Cercena las potencialidades de la generación juvenil y, con ello, elimina los talentos de la juventud.

 

El Estado es el responsable, como el 2 de octubre de 1968 porque debe garantizar la seguridad de la juventud.

 

¿Qué pasa en el país? ¿Por qué la democracia ha sido incapaz de construir una sociedad segura para la juventud, para las mujeres, para las infancias? El sistema democrático no alcanza para proteger a la población del horror de la inseguridad y de la muerte. ¿Por qué tienen que morir los jóvenes por el hecho de serlo?

 

Los juvenicidios se pueden considerar ofrenda a dioses sanguinarios que se nutren de la sangre juvenil. ¿Cuántos jóvenes más deben morir?

 

Qué banales son las palabras de los políticos, de las políticas cuando están enfrascados en sus propias carreras, cuando solamente ven su reflejo dorado en los espejos que les devuelven el brillo de sus oropeles.

 

Una clase política obnubilada con sus propios discursos, espejeando sus propias proezas, acechando la parte del botín que les tocará en las próximas elecciones. Por otra parte, un periodismo que contribuye a que conozcamos lo que ocurre en estas zonas de desastre y otro periodismo del espectáculo.

 

Una parte de la sociedad también es indiferente. Vemos las noticias y naturalizamos las desapariciones de jóvenes. Seguimos comiendo, cambiamos de canal, prendemos las plataformas para encontrar contenidos de diversión; mientras el horror nos cerca.

 

Somos una sociedad incapaz de protestar por los que no son nuestros familiares, por quienes no están en nuestro círculo cercano. Incapaces de ser solidarios con los jóvenes, así, en abstracto. Incapaces de hacer nuestros los muertos de las otras, de sentir el dolor de las madres, de los padres. Neuróticos contemplativos ante acontecimientos que consideramos inevitables, salvo las madres, los activistas que puntean las zonas de la muerte.

 

¿Cómo llegamos a este desastre de indiferencia, de pasividad?

 

Es claro que el país tiene un grave problema de desaparecidos que no puede resolver con los métodos que ha utilizado. El país necesita no solo tener el diagnóstico, sino encontrar otras soluciones que hoy no se visualizan. Por eso es necesario que se busquen nuevas soluciones

 

Tienen que detenerse los Dos de octubres cotidianos porque el Dos de octubre no ocurre un solo día sino que todos los días sigue siendo Dos de Octubre.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 5 de octubre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

martes, 26 de septiembre de 2023

Los huicholes o wixaritári: entre la tradición y la modernidad. Antología de textos 1969-2017 de Marina Anguiano

El primer libro que leí de Marina Anguiano fue La Endoculturación entre los huicholes, escrito junto con Peter Furst, publicado en 1978. Entonces estaba realizando mis primeros acercamientos a los pueblos indígenas de Nayarit, en la década de los ochenta, puesto que pretendía que a Universidad Autónoma de Nayarit creara un Programa de Investigaciones Indígenas, me parecía que la universidad tenía una deuda con las culturas del entorno.

 

Debo decir, que realmente mi primer contacto con los pueblos indígenas de Nayarit había ocurrido alrededor del año de 1974 cuando, junto con algunos jóvenes habíamos intentado crear una cooperativa de consumo en el pueblo de Jesús María y alfabetizar a partir de la pedagogía de la liberación de Paulo Freire.

 


Encontrar el texto de Marina Anguiano, me permitió acercarme a una de las interpretaciones más lúcidas sobre la cultura wixárica como es el acercamiento cultural. Por cierto, en el libro que hoy nos convoca, se publica el ensayo “Volar como pájaros: mito y ritual como agentes de aculturación entre los huicholes”, que es parte del libro citado.

 

El libro que nos convoca reúne 19 artículos y dos anexos. En ellos se da cuenta del paso de la antropóloga por las comunidades wixárica desde 1968 a 2017. Se trata de uno de los legados actuales más importantes para comprender al pueblo huichol. La antología está ilustrada con dibujos y fotografías que convierten el libro no solo en un libro disfrutable, sino que nos acercan a los momentos del trabajo.

 

En él podemos aproximarnos a la transformación de un pueblo, pero también a la transformación de determinadas características de los wixárica. Entre ellos, quiero resaltar el cambio documentado por la autora, de las artesanías, ya que pasaron de ser elementos rituales o de la vida cotidiana a objetos valorados en el mercado del arte o en el mercado de la artesanía global. Se trata de un fenómeno donde el mercado introdujo cambios en los objetos huicholes, sacándolos del contexto en que se originaban para pasar a formar parte de un imaginario del cual se apropian locales y extranjeros.

 

De ninguna manera se trata de valorar si es auténtico o no el trabajo artesanal que se realiza hoy para los museos del mundo o para el mercado internacional de la artesanía, sino que la autora realiza un análisis de la influencia del mundo exterior sobre la transformación de los códigos que ya estaban en la artesanía, pero que precisamente ese interés del afuera le otorga las posibilidades de la complejidad que tiene hoy.

 

El conjunto de ensayos nos acerca a otra transformación del pueblo wixárica referido al cambio generacional. Para ello, la autora nos muestra determinados artículos relacionados con la educación comunitaria y con la educación otorgada en la escuela. Se trata de verdaderas pedagogías comunitarias que van dando paso a la educación escolar y que en el mejor de las visiones pueden convivir, pero en la realidad, la educación escolar se convierte en un lugar de desaprendizaje de lo comunitario. Sin embargo, las jóvenes generaciones de los pueblos indios, realizan una apropiación del núcleo duro de su cultura desde la conciencia que les otorga la reflexividad sobre ellos mismos, sobre todo de quienes acceden a la educación superior. Eso nos enseñan a reflexionar los textos de Marina Anguiano.

 

En 1986, la Universidad Autónoma de Nayarit, lanzó un concurso para premiar obras históricas sobre Nayarit y con ello generar un acervo de documentos sobre la historia regional, ya que aparte de recibir una cantidad de dinero la Universidad se comprometía a publicar la que fuera premiada. La obra ganadora ese año fue el texto “Nayarit. Costa y Altiplanicie en el momento del contacto”, de Marina Anguiano, que había constituido su tesis de licenciatura en Etnología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. En este documento, la autora analiza el desarrollo histórico de los grupos indígenas antes y en el momento de contacto con los españoles.

 

Por razones de inestabilidad política no fue posible concretar la publicación de la obra. Posteriormente, en 1992, fue publicado por la Universidad Nacional Autónoma de México con un prólogo de Miguel León Portilla.

 

Marina Anguiano una antropóloga que abrió camino para las investigaciones de los grupos originarios en este territorio llamado Nayarit.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 26 septiembre de 2023.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx