miércoles, 21 de octubre de 2020

Recuerda que lo que ellos hacen es contra ti, contra mi

Algo está podrido en Dinamarca.

W. Shakespeare. Hamlet


Ellos robaron el dinero de los hospitales destinado a la niñez rural; ellos desabastecieron las clínicas destinadas a la población indígena; desmantelaron los sistemas de salud; dejaron de construir escuelas donde adolescentes pudieron transitar hacia una vida basada en la educación; abandonaron la formación de médicos con sentido social para beneficiar a la gran industria farmaceútica y la medicina de la ganancia; convirtieron a la juventud empobrecida en sicarios de mil pesos.

 

Ellos, en su lujuria del dinero, ahogaron los destinos de muchachas jóvenes en el tráfico de personas; las empujaron a la ignominia; las convirtieron en mercancía; las usaron para transportar sus drogas; las vendieron en algún lugar del mundo para obtener solo dinero. Las violaron, las mutilaron, las tiraron y lo consintieron.

 

Ellos impusieron una guerra permanente, de baja intensidad, contra todas nosotras y de alta intensidad contra todos. Las balas han atravesado las paredes para alcanzar al poeta y a su hijo; al pan en la panadería; los libros en las escuelas. Ellos limpiaron las paredes y las blanquearon por fuera para que la sangre no manchara sus ciudades. 

 

Ellos convirtieron la justicia en negocio para lucrar con leyes entumecidas. Usaron los sellos para tapiar conciencias, cerrar bocas, untar manos a fin de que la justicia mirara hacia otro lado. Vaciaron las instituciones de sentido. 

 

Ellos convirtieron los sindicatos en aliados de la impunidad; los partidos, en negocios de familias; las universidades, en cajas chicas para el saqueo; las elecciones en simulacros de democracia. Mientras, multitud de hombres y mujeres vagan por las fronteras en busca de un refugio para vivir; apuestan su vida en el lomo de la bestia; viven en descampado. 

 

Se presentaban como ángeles, pero tenían entrañas de Mefistófeles. 

 

Dejaron de construir las oportunidades que merecemos para edificar sus residencias en esos paraísos donde sus ambiciones se convierten en palacetes, en países remotos que los amparan. Comen avorazados la comida que nos tocaba. Se juntan en sus clubes para mostrarse las garras conque nos despojaron; sus casas con cocinas italianas, sus cuerpos con trajes de marca, sus platos con bocados de lujo. Sus hijos pasean por todo el mundo mostrando los dientes afilados. Tal vez, alguno, por la noche, despierte por el grito de los muchachos ahogados sin que sus almohadas de plumas les acolchone la conciencia. 

 

Cavaron fosas por todo el territorio para enterrar los cuerpos de muchachos con los ojos abiertos a ningún destino. Las madres tuvieron que buscar los huesos de sus hijas para recuperar un pedacito de tranquilidad. A ellas también las atravesaron. Las puedes encontrar buscando y buscando en la profundidad de la sociedad, de la justicia, del dolor. 

 

Yo las he visto alargando las manos hacia la tierra, escarbando el mundo.

 

Recuerda que eso se llama crimen y que ellos son delincuentes. Procura no olvidar que fueron gobernadores, presidentes, magistrados, rectores, generales. 

 

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, octubre 20 de 2020.

 

3 comentarios:

  1. Sin duda, una descripción de la triste realidad que vivimos. No olvidar es importante. Excelente escrito.

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  2. Toda la verdad en este escrito, duele y da tristeza tanta podredumbre

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  3. El dardo de verdades que debe dar en la frente de esos saqueadores y en el pensamiento de los crédulos e ignorantes que aún confían en esos seres de la política destructora prianrd y otros como MC.
    Gracias.

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