martes, 12 de julio de 2022

Luis Echeverría y la autonomía de la Universidad Autónoma de Nayarit

Para mis colegas 

Arturo Lizárraga, Héctor Castañeda,

Vicente Hernández, José Núñez, José Luis Sefoo,

 entre otros, estudiantes de la Universidad,

quienes tuvieron que irse de Nayarit

por la represión.

 

Cuando ocurrió el “halconazo”,  el 10 de junio de 1971, el Presidente de la República era Luis Echeverría Alvarez; el jefe el Departamento del Distrito Federal, Alfonso Martínez Domínguez y el jefe de la policía capitalina era nada más y nada menos que el coronel Rogelio Flores Curiel (RFC), quien fue destituido de su cargo como jefe de la Policía del Distrito Federal, por su participación en esos hechos. Cuatro años después, en 1975 fue electo gobernador del Estado de Nayarit en unas elecciones que fueron señaladas como fraudulentas.

 

El fraude en las elecciones, cometido en contra del Alejandro Gascón Mercado, postulado por el entonces Partido Popular Socialista, no lo voy a abordar en este texto, solo me interesa resaltar las circunstancias que se dieron para que la Universidad de Nayarit, la UNI-NAY tuviera autonomía.

 

Desde la designación de RFC como candidato del PRI a la gubernatura de la Entidad, se entendió como un premio por los servicios prestados el 10 de junio, la disciplina partidaria y el silencio político. Además, de que había sido señalado como quien tenía el mando del grupo halcón el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco. Todo iría sobre ruedas para el PRI, si no es porque el PPS tenía a un líder carismático como su candidato, que además, había ganado las elecciones de una capital de Estado, Tepic, por primera vez para un partido denominado “socialista”. Además de eso, el malestar se empezó a gestar entre el estudiantado de la Universidad Autónoma de Nayarit y parte del profesorado. Ya existía la Federación de Estudiantes de la UNI-NAY (FEUN), quien era el brazo juvenil del PRI y quien, aparentemente, tenía controlado al estudiantado. También existía la Federación de Catedráticos de la UNI-NAY (FECUN), con priístas destacados al frente, quien tutoreaba a la FEUN.

 

Recordemos que la Universidad era una institución dependiente del Gobierno del Estado puesto que el doctor Julián Gascón Mercado, fundador de la Universidad, la pensó como una instancia para planear el desarrollo local. En ese esquema, el gobernador designaba al rector, por lo que le tocaría a RFC designar al siguiente, ya que el rector en funciones, el arquitecto Ricardo Vidal Manzo, terminaría su gestión el 31 de diciembre de 1975.

 

Los estudiantes de diversas carreras, entre ellas, economía, turismo, agricultura y veterinaria, junto con una parte del profesorado, iniciaron un movimiento para impedir el acceso de un represor de estudiantes a la universidad y desde luego, para evitar que nombrara al rector. El primer “encontronazo” entre la Universidad y RFC fue en plena campaña, puesto que se le impidió entrar a la Universidad, con el principio de que la UNI-NAY no era campo electoral.

 

El H. Consejo General Universitario preparó un documento donde se solicitaba al Congreso local, se le dotara de autonomía. Resultado de esa gestión, el 24 de diciembre de 1975, fue publicado el decreto 5759 donde se reformaron diversos artículos de la Ley Orgánica de la Universidad de Nayarit: se agregó la autonomía en el primer artículo y se le dieron facultades para nombrar sus propias autoridades. Por cierto, el diputado presidente era Rigoberto Ochoa Zaragoza. El Decreto fue publicado por Roberto Gómez Reyes, Gobernador de la Entidad, apenas a seis días de que tomara posesión como gobernador Rogelio Flores Curiel.

 

Si bien RFC no nombró rector directamente en la UAN, su influencia se dejó ver en esos años, al conformar una “policía universitaria” e imponer una cultura represiva durante los seis años de su mandato. No es casual que en esos años 1976-1982 la universidad estuvo envuelta en revueltas signada por la aparición de porros armados, se dio el asesinato de trabajadores y la desaparición de estudiantes.

 

Algunos compañeros y compañeras estudiantes y académicos, tuvieron que irse del Estado, como Pablo Fregoso. Otros más, abandonaron la Universidad para no regresar.

 

Por ello, Luis Echeverría Álvarez fue el detonador de que se organizara un movimiento político al interior de la universidad para que se le dotara de autonomía debido a que premió a un responsable de la matanza de estudiantes como Gobernador de Nayarit, de manera impune. Eso ocurría en el largo dominio del autoritarismo de Estado.

 

Ahí vimos el poder desnudo, las garras que alcanzaron las vidas. Fue, de alguna manera, nuestra versión local de 1968 y de 1971.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 12 de julio de 2022.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

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