jueves, 16 de diciembre de 2021

A modo de prólogo del libro Armonización de la vida laboral y familiar coordinado por Lourdes C. Pacheco Ladrón de Guevara

La incorporación de las mujeres a la universidad es un logro individual y social que muestra avances en las rupturas del techo de cristal. De ahí la importancia de aproximarse a ello con una visión que manteniendo la amplitud y complejidad del enfoque,  permita ahondar en dicotomías significativas presentes en las ideologías y en la vida social. 

 

Cada día que pasa resulta más importante conocer mejor la problemática en torno a la armonización de la vida laboral y vida familiar por parte de las mujeres debido a que ellas soportan el peso de su armonización de ahí la importancia del libro que hoy nos ocupa. Una de ellas es la de la separación estructural e ideológica entre lo público y lo privado que aún se corresponde con lo que en este libro se identifica como el mundo académico y el recinto de lo familiar. El estudio   muestra la importancia de la reflexión sobre la distancia y sus características entre ambos universos donde las académicas se encuentran con puentes o muros por los que transitar. O   en procesos de superar  formas de vida y responsabilidades cotidianas. La investigación se lleva a cabo con rigurosidad en un marco comparativo donde aparecen las valoraciones diferenciadas cuando se examinan las informaciones de las mujeres respecto a los contenidos y habilidades que requiere su trabajo académico. Así como  la lejanía unas veces, ignorancia otras con que se perciben necesidades que emanan de la obligatoriedad del cuidado, ubicado  en el universo de la domesticidad. 

 

El estudio  muestra de manera rigurosa las aproximaciones cuantitativas y cualitativas que aportan una visión amplia  de las situaciones en cada universo. Se muestran  conocimientos individualizados de lo que representa la navegación entre lo  público y lo privado. Y donde a pesar de las dificultades que experimentan las  académicas,  es evidente que las mujeres que han ido entrando en la academia no ha sido coyuntural sino que lo han hecho para quedarse. Esto es muy importante de cara a evaluar su fuerza y lo que pueden conseguir de cara al futuro. 

 

A pesar de las restricciones de la separación ideológica y real de los diferentes contextos los enfoques feministas mantienen el  cuestionamiento  a identificar a las mujeres de manera unitaria con  la domesticidad y el cuidado. De ahí la insistencia de que una vez identificado el problema, es preciso  trabajar la   complementariedad definida y pactada.  Que conlleva  la necesaria transformación de los roles estáticos heredados del pasado. En este sentido el libro enriquece la visión de las mujeres uniendo espacios a través de sus formas efectivas del transitar,  y denunciar  a su vez las  dificultades para ello.  Cada investigación realizada en este campo aporta teoría y prácticas  emancipatorias, características propias de la crítica feminista.

 

 Las investigaciones en las que se apoyan las autoras dejan ver  los entresijos del poder  que informan de lo que muchas veces se plantea como poder cuando en realidad  genera lo contrario.  Algo que sucede cuando se mantiene la dicotomía entre lo privado y lo público o entre el mundo familiar y el de la enseñanza universitaria. Los datos revelan las  realidades  llenas de dificultades para poder responder a demandas institucionales y las que genera la organización familiar.   Para ello el concepto de tensión sirve de marco para el análisis por las distintas manifestaciones que   puede tomar y que aparecen en varios de los análisis. Concepto que  no forma parte de la experiencia general de los académicos. 

El concepto de tensión es amplio. Así puede   ser positiva, negativa, creativa. Cabe resaltar que en varios ejemplos del análisis domina la negativa. Aparece vinculada a las dobles responsabilidades asignadas a las académicas que también deben asumir tareas   vinculadas a los cuidados.  Su pertenencia a dos mundos se manifiestan cuando se afronta la problemática desde una visión amplia y compleja. En muchas situaciones las académicas llevan a cabo sus obligaciones con un coste mayor del que les corresponde a los académicos. 

 

De ahí la importancia que tiene la investigación sobre dos campos que se presentan necesarios y por tanto debieran de ser compatibles y complementarios.  Las investigaciones presentes en el libro ofrecen resultados que muestran directrices sólidas para generar procesos de cambio. 

 

Los estudios realizados combinan panorámicas globales con datos personales, con resultados de diseños estadísticos.  Detrás de todo ello está una visión positiva del lugar de las mujeres en la academia. Sienten y piensan que es su lugar al tiempo que identifican las dificultades y son agudas en sus pronósticos. Son mujeres que saben lo que es la vida universitaria, se han preparado para ella, han adquirido los conocimientos necesarios, aspiran al buen hacer y a la excelencia porque son competitivas a partir del saber, de intereses intelectuales y de responsabilidad social. Es algo que impacta al leer los resultados de cada uno de los capítulos donde  aparecen las tensiones como un elemento clave de sus vidas. Tensiones que en la mayor parte de los casos se presentan como negativas.

 

Se trata de  dicotomías que permanecen más estáticas que los avances que se han ido dado en el acceso a la educación. Las mujeres que protagonizan el estudio son académicas y pertenecen al espacio público y simultáneamente pertenecen al ámbito de lo privado donde la familia mantiene su soberanía. De ahí la presencia de las tensiones entre responsabilidades hacia la familia, el hogar con sus horarios y demandas y la vivencia, la pasión de muchas de las mujeres entrevistadas hacia su trabajo con las demandas de profesionalización que conlleva. El estudio revela tensiones relacionadas con su tiempo cuando aparece comparado con el de los varones en las mismas circunstancias laborales. El tiempo propio por el contrario está mucho más presente en las vidas de los varones.  

 

La investigación realizada muestra a través de sus distintas vertientes que  ciertos cambios que proponen las mujeres  tienen una dimensión social y política; por ello deben verse de manera específica y contextualiza para conocer su complejidad. Esta  ha quedado en muchos casos oscurecida por el  dualismo social entre lo público y lo privado  y por el predominio del primero. Objeto de crítica en la investigación feminista desde el siglo pasado. De ahí la importancia de dar a conocer esta publicación como modelo de investigaciones realizadas desde el feminismo académico. 

 

Teresa del Valle Murga

Catedrática Emérita de la Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea 

1917 

martes, 14 de diciembre de 2021

Grabé en la penca de un maguey tu nombre

Abstemios de Vicente Fernández, no lean este texto.

 

Cuando tenía quince años solíamos grabar un corazón atravesado por una flecha, con la inicial del nombre del muchacho que nos gustaba, y nuestra propia inicial, en hojas de los árboles que sombreaban el patio de la Secundaria Federal. Era un juego entre las amigas en los escarceos de los primeros enamoramientos. 

 

Quizá por eso nos hacía sentido escuchar grabé en la penca de un maguey tu nombre, /unido al mío, entrelazado, / ya que, aunque la hoja o la penca son efímeras, la intención de grabar los nombres expresa el deseo de recordar para siempre a una persona, que precisamente, ya no recordamos. Nuestros siempres sueles ser efímeros, por eso los tatuajes en la piel, de los nombres de las personas amadas, provocan arrepentimientos.

 

¿Qué tienen las letras, las palabras, que atrapan el instante para pensarlo para siempre? Con la vida amenazada por el olvido y por el tiempo, la impresión de letras permite construir una ilusión de continuidad. Los seres humanos han escrito en diversos soportes desde tiempos remotos. Los escritos más antiguos que se conocen datan de 3000 años a. C. en Mesopotamia y Egipto. Diversas escrituras han quedado en silencio durante siglos, como el lenguaje maya o el egipcio, reducidos a trazos por una sociedad que no comprende los lenguajes pasados o que, incluso, los considera balbuceos o proto-escritura. En el año 196 antes de nuestra era, el rey Ptolomeo V ordenó grabar un decreto sacerdotal en tres tipos de escritura: en jeroglíficos egipcios, en demótica y en griego antiguo en una piedra de casi 800 kilogramos. Se llama la Piedra Rosetta porque fue encontrada en el lugar del mismo nombre en el delta del Río Nilo. Su descubrimiento se realizó en 1799 por un soldado francés cuando Napoleón soñó con conquistar Egipto. No lo logró porque el desierto venció a las tropas, pero salió a la luz la Piedra Roseta con la cual, después de siglos de silencio, los monumentos egipcios y los papiros, pudieron ser traducidos y recuperaron su voz.

 

La Piedra Rosetta se encuentra en el Museo Británico de Londres ya que los ingleses derrotaron a los franceses y como buenos ganadores, les arrebataron el principal hallazgo. Hoy es la pieza central del Museo, la que más atrae la atención de paseantes y sigue dando lugar a interpretaciones. 

 

Hoy se escribe sobre el propio cuerpo para tatuar nombres, paisajes o símbolos de lo que cada quien quiere conservar para siempre. El cuerpo se ha convertido en un texto, en una Piedra Rosseta o en la penca. Como en el caso de los pergaminos, hechos con pieles de becerro, cabras, ovejas o corderos, grabar el nombre en la piel encierra un proceso doloroso del cual pocas veces estamos conscientes. La escritura ha tenido que inventar nuevos soportes porque las pieles de animales no darían abasto al ritmo de la escritura contemporánea. Si tan solo se calcula que una piel de becerro dará medio metro cuadrado, un libro de cincuenta páginas requeriría sacrificar al menos a cinco animales. 

 

Escribir ha sido parte de la huella humana, es la prolongación de la memoria, es la voz de quienes nos han antecedido.  Quien escribía, eran los sabios convocados por los emperadores; los intelectuales reconocidos por el poder; los escritores encerrados en sus premiaciones. Quien lee presta su voz a quien escribe, le redondea la página, le otorga sentido. Cada época ha generado sus propios lectores con gestos determinados, en ceremonias de lo que significa leer. Mi abuelo, solo leía en voz alta. Para esa generación era impensable la lectura en silencio. Leer era una actividad colectiva que se realizaba cuando caía la tarde, mientras los demás integrantes de la familia, lo escuchaban. 

 

Quizá por eso, grabé en la penca de un maguey tu nombre, popularizada por Vicente Fernández, nos convierte a todas y todos en escribas; en escribas de los sentimientos, escritoras de lo efímero.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 14 de diciembre de 2021.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

  

jueves, 9 de diciembre de 2021

Padre de Rodolfo Dagnino


Tardó en reconocerme y cuando lo logró,

se le iluminó el rostro con una sonrisa.

 

Rodolfo Dagnino. Padre

 

Un joven emprende la búsqueda del padre real y simbólico y en esa búsqueda se encierra toda la literatura legítima del Occidente planetario, quizá porque en la búsqueda se realiza la masculinidad, el proyecto del hombre: un ir desde el padre para arribar a la propia paternidad. 

 

La Biblia puede ser leída como el designio del padre hacia los hijos varones. Su ausencia, su presencia, su ira, sus castigos, sus exigencias de sacrificios. Todo, con tal de que el padre contenga la ira sobre los hijos y reprima la violencia contra las mujeres.Como padre absoluto, puede dar y quitar la vida.

 

Entramos a la literatura a través de la búsqueda del padre en el relato de Telémaco en busca de Ulises, en la Odisea, aunque Irene Vallejo (El infinito en un junco, 2019) nos diga que la primera obra escrita y firmada con autoría pertenece a una mujer, Enheduanna, mil quinientos años antes que Homero escribiera la Ilíada y la Odisea. 

 

Desde luego que la Odisea puede ser leída en diversas claves, sin embargo, la búsqueda del padre marca uno de los motivos literarios más frecuentes en la literatura. No la búsqueda de la madre, porque a la madre no se la tiene que buscar puesto que la madre se encuentra en lo próximo: Penélope en sus aposentos obedeciendo la orden de tejer y esperando que los hombres realicen sus masculinidades. Está ahí, pertenece a la casa, a la armonía íntima.

 

El padre es el ausente, el que desaparece de la vida del hijo porque primero, antes de llegar al hijo tiene que realizar su propia vida. 

 

Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre, es el inicio de Pedro Páramo de Juan Rulfo, donde también el motivo es la búsqueda real y simbólica de un padre biológico cuya historia es diferente a la del hijo y, por ello mismo, debe reencontrarlo como la búsqueda del límite. 

 

Jorge Volpi en Examen de mi padre, escribe el duelo de la muerte del padre a través de ensayos sobre el México contemporáneo. Desentraña cada parte del cuerpo del padre como si se tratara del país que se cae a pedazos. Es una referencia al padre muerto, pero también al país desnudado de metáforas y nacionalismos. 

 

La búsqueda del padre es también la búsqueda de un orden perdido, de un lugar mítico que da origen a la vida y que la ordena. Rodolfo Dagnino, en Padre (Mención honorífica del Concurso Novela Breve 2020 de la Universidad Autónoma de Nayarit) narra la búsqueda del padre desde un lugar interior poblado de recuerdos de niñez, de fragmentos, de soliloquios, donde el personaje se cuestiona a sí mismo en sus relaciones eróticas, pero, sobre todo, donde se enfrenta a un padre real despojado de relaciones edulcoradas sobre lo que debe ser un padre.

 

La novela está escrita en breves apartados donde se mezcla el diálogo interior, a cuyo través se perfilan los personajes del entorno de Ricardo, el protagonista. Tiempo pasado y tiempo presente se alternan para ir mostrando las maneras de apropiarse del padre. No se trata de una novela que otorga concesiones al ideal paterno; tampoco es una novela de denuncia ni de heroicidades. Lo que sí refiere es la forma de apropiarse del padre desde ese lugar que es la necesidad de un lugar de encuentro, de un lugar de reconciliación, para seguir con la vida y para a su vez, tornarse en padre. 

 

Felicidades a Rodolfo Dagnino por esta obra ambientada entre los cruces de Guadalajara y Tepic, por la prosa clara y por la manera de llevarnos de la mano dentro de recuerdos de recuerdos. 

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 9 de diciembre de 2021.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

miércoles, 1 de diciembre de 2021

¡Bicibilicemos la violencia contra mujeres y niñas!

Que ninguna persona tome la vida de las mujeres en sus manos.

 

Georgina Guillén

 

En las actividades a las que invitó ONU-Mujeres del 25 de noviembre al 10 de diciembre de 2021, diversos colectivos de Nayarit realizamos una intervención de arte urbano. La intervención consiste en instalar bicicletas de colores (principalmente violeta y anaranjado) en diversos sitios públicos de la ciudad. Las bicicletas se han alterado para convertirse en maceteros donde florece la vida.

 

¿Por qué escogimos las bicicletas como símbolo de movilidad/inmovilidad? Porque las bicicletas están diseñadas para transporta a quien las conduce por el transcurso de la vida; las llantas simbolizan la movilidad, por ello, cuando no las tienen, pierden su razón de ser y quedan inmóviles. A las mujeres a las que se les ha arrancado la vida, quedaron para siempre en algún lugar, inmóviles también. A las bicicletas les quitan las llantas, a las mujeres, las alas, la vida. 

 

La calle no ha sido un lugar seguro para las mujeres, por el contrario, al hacer uso de la calle han encontrado la muerte ya sea como usuarias de la ciudad, como ciclistas o como peatonas; como si con ello se les estuviera expulsando de las calles. Por eso, la instalación de bicicletas se convierte en la instalación de Memoriales contra el olvido. Cada bicicleta representa un lugar para el no olvido: un lugar para recordar. 

 

Se han instalado bicicletas en el Parque de la Dignidad, la Universidad Autónoma de Nayarit, el Parque Metropolitano, el Parque de la Madre, el Cruce de Avenida Colosio e Insurgentes y el Parque Castilla. En algunos de estos lugares las mujeres perdieron la vida o las abandoraron después de matarlas. 

 

Por eso, respondemos a la violencia con propuestas de hacer crecer la vida. La intervención promueve la conservación y preservación de la naturaleza, al responder a la violencia con arte urbano y flores. Cuando pases por una bicicleta/memorial, tienes que saber que no olvidamos la violencia que se ejerce contra las mujeres y la esperanza de que la vida de ellas no haya sido en vano. Por eso sembramos flores.

 

La intervención urbana se realiza por parte de la colectiva Mujeres en Voz Alta en vinculación con diversos grupos de la sociedad civil entre las que se cuenta Tepic en Bici, Paseo Jaba, Fridas en Bici, APIS, PIAS y Progreso por México, A. C., el Ayuntamiento de Tepic que acogió la propuesta con entusiasmo, así como la Maestría en Estudios de Género y la Secretaría de Vinculación y Extensión de la Universidad Autónoma de Nayarit, claves en la materialización de la propuesta. La Bicibilización de la violencia corresponde a acciones locales realizadas dentro de la jornada mundial convocada por ONU-MUJERES para el año 2021.

 

También estamos pintando bicicletas en las paredes donde las mujeres fueron asesinadas. Son revelaciones de las paredes donde quedaron sus gritos.

 

Además de la instalación de las bicicletas/memoriales, se llevó a cabo una rodada ciclista el sábado 27 de noviembre a partir del Parque de la Madre. El 29 de noviembre se llevó a cabo el Conversatorio Mujeres y su derecho a la ciudadUn evento para sentipensar a las mujeres ciclistas, peatonas y madres en el territorio urbano de Tepic, en el auditorio del IMPLAN de Tepic, organizado por Getzemaní Cortés del grupo de Activistas por la Integración de la Sustentabilidad (APIS), con la finalidad de dignificar el espacio urbano. En el evento participaron: Gabriela Gallardo de Tepic en bici quien abordó el punto de vista de las mujeres ciclistas, exponiendo los peligros a los que se enfrentan por la falta de cultura hacia quienes transitan en bicicleta, en particular, hacia las mujeres a quienes es fácil violentar.

 

Mariana Gascón de la asociación Progreso para México planteó el androcentrismo del diseño del espacio público, al abordar el tema a partir de la problemática de las peatonas. Destacó la necesidad de diseñar políticas urbanas con mirada feminista. Por su parte, Hannia Orozco de Aquelarre Púrpura subrayó la urgencia de que se incluya la mirada de las mujeres que realizan labores de cuidado y que, por ello, hacen uso de la ciudad. 

 

Cada vez que pases cerca de una bicicleta/Memorial, recordarás que una mujer fue asesinada. Pero ahí donde otros dejaron muerte, nosotras, en nombre de las asesinadas, sembramos vida. Por ello, ¡no olvidamos!

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 1 de diciembre de 2021.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx


Puede ser una imagen de bicicleta y al aire libre

lunes, 15 de noviembre de 2021

Las falsas disculpas del diputado

                                                                                                     Quien no se mueve, no siente sus cadenas 

Rosa Luxemburgo

 

El diputado Luis Enrique Miramontes, ofreció disculpas a la Presidenta Municipal de Tepic,  Geraldine Ponce, sin realmente sentirlas. Se ampara en que fue educado en los años setenta, lo que le impide tener un nuevo trato con las mujeres. Las disculpas fueron solicitadas por la diputada Alba Cristal Espinoza, Presidenta del Congreso de Nayarit, de quien reconocemos la intermediación para resolver el conflicto.

 

Las disculpas obedecen a que el jueves 11 de noviembre, el diputado Miramontes, haciendo uso de la tribuna del Congreso, aseguró que un hombre le ayuda a dirigir el Ayuntamiento a la Presidenta Geraldine Ponce. En su calidad de diputado realizó esa aseveración. En septiembre, el diputado mencionado había denostado a la diputada Selene Cárdenas, de Movimiento Ciudadano, diciendo que eran “diputadas de regalo”. 

 

Como se observa, no es la primera ocasión que ocurren agresiones de Miramontes contra las mujeres que están en el poder. Si en la primera ocasión también se le pidió diera disculpas a la diputada y no lo hizo, podemos entender que no está dispuesto a cambiar las actitudes misóginas con las que se refiere a las mujeres que se encuentran en puestos de poder en la Entidad.

 

Cierto, se comprometió a tomar un curso, aunque no se dijo qué tipo de curso. El problema estriba en que un curso no cambia la visión misógina de nadie, menos de quien no tiene la decisión de cambiar. Por el contrario, el esquema puede generar un círculo vicioso de la violencia política: 1) se agrede a una mujer en un cargo público; 2) se piden disculpas, 3) se toma un curso y 4) se agrede a otra mujer en un cargo público. La cadena continúa, porque realmente no existe la mínima intención de cambiar la actitud. Ese círculo vicioso ocurre en la violencia familiar.

 

Geraldine Ponce recibió las disculpas, y al mismo tiempo anunció que interpondrá una denuncia contra las agresiones del diputado. Esto sí puede marcar una diferencia porque la comisión de delitos debe castigarse conforme a las leyes que sancionan la violencia política contra las mujeres. Se debe terminar con la impunidad de quien agrede. 

 

Recordemos el caso del Papa Juan Pablo II, quien después de sufrir una agresión de arma de fuego, fue a visitar a su agresor a la cárcel, le otorgó el perdón personal, pero eso no obvió para que el sujeto pagara el delito cometido. El papa no pidió que fuera absuelto por parte de la justicia italiana. 

 

El delito de violencia política tuvo que ser incorporado a la normatividad debido a los distintos actos que se ejercen contra las mujeres al ser candidatas y al ejercer un cargo. Violencias, como las que hemos presenciado en Nayarit, contra las mujeres en puestos de poder a partir de las elecciones 2021.

 

Desde 2017 quienes integran el Congreso de Nayarit no tienen fuero, ya que fue eliminado en 2017; por ello, el diputado no puede ampararse en el fuero para cometer delitos, ni tampoco en su educación autoreconocida como de machismo tradicional. Debe terminarse con la impunidad que han gozado los agresores, porque ahora, las mujeres tenemos derecho a estar en el poder y la decisión de ejercerlo.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 15 de noviembre de 2021.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

Quienes volvemos

Perdí algunas diosas en el camino de sur a norte

y también muchos dioses en el camino de este a oeste. 

Se me ahogaron para siempre un par de etrellas, ábrete cielo.

 

Wislawa Szymborska

 

Estamos regresando a trabajar con nuevas rutinas; quizá la que más nos marca  es la de evitar el contacto personal: no nos abrazamos, no nos damos besos; tampoco saludamos de mano. ¿Qué perdemos al dejar de hacer contacto? Es cierto, las manos transmiten virus, esos seres que no tienen vida por sí mismos, pero la quitan. Siento un funeral en mi cerebro cuando dejamos de apapacharnos unas a otras.

 

Algunas no regresan. Vemos sus lugares vacíos. Hacen falta sus pisadas llegando al trabajo, sus maneras de estar aquí, sus voces. Sabemos que el tiempo del confinamiento nos dejó estos huecos por donde se fueron las colegas, los amigos, los familiares. Quienes volvemos tenemos esa mudez del alma con que recorremos de nuevo las aulas, los pasillas, las oficinas. 

 

Nos alegramos de estar aquí, es cierto. Encendemos de nuevo la computadora, alistamos el café, para iniciar una nueva época donde el trabajo tiene la impronta de la pandemia, porque en la pretensión de que todo vuelva a una normalidad, advertimos la impostura: no logramos escapar del recuerdo. Ahora las plataformas son parte del ambiente laboral, pero también de las relaciones sociales y familiares. 

 

Quienes volvemos, ya no somos las mismas personas. El presente se ha vuelto intenso como ocurrió después de las guerras o de las revoluciones. Mi abuela decía que cuando terminó la revolución todas estaban dispuestos a cantar por cualquier cosa, a bailar si se podía. Era un frenesí que contrastaba con las muertes que habían acontecido. Así nosotras, estamos dispuestas a disfrutar cada día, a ensayar nuevas cosas que teníamos pendiente porque el tiempo donde la muerte pasó a su gusto, terminó. 

 

Tengo colegas que toman clases de baile en línea; otras que aprenden a cantar francés; quien estudia escritura de novela policiaca; la que adelante la jubilación. Todas aquellas actividades que querían hacer pero el imperativo del trabajo les impedía desarrollar. Es posible que el gusto personal se convierta en opciones de vida en una nueva valoración de estar aquí en la tierra. Es la reacción de una generación que llega a la madurez de su vida y prefiere estar en el lugar escogido para decir ¡viví!

 

La vacuna nos ha dado la seguridad de salir como humanidad de esta amenaza. Ahora estamos viviendo la euforia de buscar interacciones sociales para reconocernos, para alargar los instantes de la dicha, para hacer, al fin de cuentas, lo que consideramos esencial, postergado por una sociedad que obliga al trabajo exhausto. 

 

Lo que antes era normal y rutinario como estar en un aula con estudiantes, ahora se vuelve especial y notable. Porque lo dejamos de hacer, lo valoramos; porque fue prohibido, lo incorporamos de nueva cuenta. 

 

Quienes volvemos enumeramos uno a uno, los instantes del contacto como si fuesen pájaros al vuelo, cuyo instante preciso se torna precioso. 

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 8 de noviembre de 2021.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

Guardianes de la siembra

El sitio del "corazón de la Tierra" es el Talokan,

que también recibe los nombres de Tepeyolo “Corazón del cerro“, 

Yolotalmánik “Donde se extiende la tierra de corazones“ 

o Tepeyolómej (“Los corazones cerriles“).

 […] Para alguno el Talokan se extiende por todo el mundo, 

sosteniendo la tierra.

 

Alfredo López Austin

 

En la ceremonia de Esquite[1] en la comunidad wixarika[2] de El Naranjo del Municipio de Ruiz, Nayarit, los hombres del grupo se trasladaron a un coamil, alejado cerca de dos kilómetros de la ranchería indígena. Subimos una ladera y los jóvenes iniciaron el proceso de desmonte del coamil ceremonial  tal como ocurrió en el tiempo mítico cuando la madre Oliánaka[3] enseñó al primer wixarika a sembrar. Una vez que terminaron de desbrozar la tierra, los participantes dejaron ofrenda al pie de la cueva de la madre Tierra. La ofrenda era tamal, chocolate, galletas, velas, sangre de venado y peyote. El marakame[4] realizó el canto ceremonial en lengua wixárika reproduciendo el establecimiento de la siembra como pacto de humanos y dioses. 

 

El marakame pidió la participación de dos jóvenes indígenas, los cuales se convertirían en guardianes del ciclo de siembras de ese año. Tendrían que dejar ofrenda en cinco puntos cardinales donde habitaban distintas deidades de la cosmogonía wixarikaHa´ramara en el poniente; Aurra'manaca en el norte, Rapavilleme en el sur y Wirikuta, en el oriente. Nadie se movió. El marakame, mediante el canto volvió a solicitar la participación de dos jóvenes, mas ninguno de los presentes hizo alguna señal para aceptar el cargo. A lo lejos, veíamos el avance de los trabajos de la construcción de la carretera por donde la modernización subía a la montaña. Ningún joven de la comunidad daba muestra de aceptar el cargo. 

 

El marakame volvía a hacer el llamado infructuosamente. Pasaron los maestros de la educación bilingüe de regreso a sus comunidades, mientras arriba, en el coamil sagrado, reinaba el silencio. Oíamos el chirrido de los grillos, el viento tibio del mediodía entre las hojas de los árboles, pero los jóvenes no se movían del lugar donde reposaban después de la faena agrícola. Después de diversas llamadas, un joven aceptó asumir el cargo en tanto el grupo se dispuso a esperar la decisión de otro de los muchachos presentes. Las aves pasaban en busca de otro cielo mas ningún joven rompía el silencio de quienes estábamos en la montaña. Los dioses de la siembra, de la lluvia y el viento también esperaban por su nuevo guardián. 

 

Empezó a oscurecer cuando por fin, un muchacho pidió permiso para tomar el cargo. Los dos hombres fueron separados del resto en su paso a la dimensión comunitaria sagrada (aunque siguieran entre nosotros). 

 

¿Por qué reviste tanta importancia que un joven acepte continuar la tradición a cambio del resto de jóvenes que no lo acepta? La explicación estriba en el compromiso. El compromiso de cuidar la siembra, de estar al tanto del ciclo agrícoa. Como se trata de una actividad donde los dioses y los hombre participan de la creación, durante ese año, los jóvenes son sagrados. 

 

La comunidad compele, pero no obliga. Los cargos deben ser asumidos voluntariamente por eso los jóvenes indígenas pueden escapar de ese designio un año. Al otro, volverán. Se van a la economía dineraria donde sobrevivrán. 

 

Los jóvenes indígenas no pierden las valoraciones respecto de sus actividades comunitarias cotidianas, no obstante, la cada vez mayor participación en la sociedad del dinero. El significado otorgado al trabajo comunal como la actividad laboral primordial establecida a través de la ceremonia del trabajo mítico, los cubre de la desprotección a la que ingresan cuando se incorporan a la economía dineraria. El trabajo comunitario, creación central de su cultura, les ofrece un significado vital porque está entrelazado inseparablemente en el mundo de la naturaleza y el mundo espiritual del que provienen. En esta tensión se convierten en los guardianes de la ruralidad porque a partir del trabajo comunal construyen el sentido de vida con que se trasladan a los campos mercantiles, a las ciudades mexicanas, a la frontera norte, a los Estados Unidos a conseguir dinero.

 

Dejamos la cueva de Oliánaka, la Madre Tierra, junto al coamil ritual. Los guardianes del ciclo agrícola de ese año bajaron la montaña para preparar el camino de los sembradores. Por la tarde continuó la ceremonia. Nos incorporamos a la ceremonia. Las mujeres tostaron el corazón de Iku/maíz y alimentaron con tejuino a Nakawue/Abuela de la creación. Por la noche, hablaron a Tayao/Abuelo Fuego con su lengua de pájaros. También bailamos acompañadas de las deidades de la tierra. La luna, inició su recorrido.

 

A la mañana siguiente, en nuestro regreso a la ciudad, las nubes volvían a cubrir el camino con su engaño de agua. Los adultos quedaron en la comunidad fijos en la tierra de los ancestros. Poco a poco fuimos encontrando a los jóvenes indígenas con su rostro de jornaleros agrícolas, de peones de albañilería, de migrantes en las orillas. En el corazón llevaban su soplo de guardianes.  

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 25 de octubre de 2021.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@


[1] Esquite: ceremonia propiciatoria de la siembra a los Padres-Madres, se realiza por cada comunidad antes del inicio del periodo de lluvia

[2] Los wixárika o huicholes habitan la Sierra Madre Occidental en los estados de Nayarit, Jalisco y Zacatecas.

[3] Oliánaka: Madre de la Tierra

[4] Marakame: sabio, curandero, sacerdote, guía espiritual de los wixarika, conductor de las ceremonias del costumbre.