lunes, 28 de octubre de 2024

¿Qué máscara sirve para morir?

¿"Quién nos conformó así- 

que hagamos lo que hagamos,

tenemos siempre la actitud de quien se va?

Como el que sobre la última colina,

desde donde se divisa todo el valle,

una vez más, se vuelve, se detiene y rezaga,

Así vivimos-

despidiéndonos siempre”.

 

Rainer María Rilke. Octava Elegía

 

¿Qué máscara sirve para morir? Todo el afán del conocimiento humano, de las especulaciones filosóficas, de la melodía poética, de la fe religiosa tienen como finalidad desentrañar la muerte.

 

Vamos hacia ella con los ojos abiertos, enceguecidos por el aquí y el ahora, por las luces de neón del presente que pasa. Entretenidas en el encaje del vestido, los caballos de raza, las galaxias remotas, las monedas de cuño y la casa.

 

Una minúscula criatura, la hormiga roja, tiene ante sí el paisaje sin muerte. Tal vez tampoco vea el paisaje, sólo el pequeño espacio en que camina nerviosa. La hormiga, el pájaro, el colibrí ven siempre el presente a salvo de dioses, de ángeles y melancolía.

 

Pero los seres humanos vemos como peces sonámbulos desde el lugar de adentro donde se fragua la muerte. Caminamos hacia ella sin que nadie se detenga, sin que nada nos lo impida. Irreversible en su mandato, todas las razones se encuentran de su lado y todos los miedos y todos los instintos y las rabias.

 

Las máscaras que hemos construido para vivir no sirven para morir. Debemos entrar con el rostro profundo de lo que somos, sin nombre ni bandera. Ni padres ni madres. Ni hijas ni amantes. Ni voz ni aullido.

 

La muerte es lo desconocido sin falsos atractivos. Todas las palabras del después, toda la imaginación y el deseo inagotable de la promesa, toda la fantasía de reinos luminosos, de infiernos de hierro, de jardines majestuosos, de estrellas y de abismos, detienen la salida, oxidan la cordura.

 

La muerte, incendia los instintos. Los rebela en su límite de soplo, de viento que pasa, petrificada cabellera del espanto.

 

Nos habita el silencio y el vacío. Cesa el canto y el beso; cesa la danza y el llanto. Cesa mi semejante.

 

Termino con este poema de mi autoría en un libro que se llama No hay puertas para la huída:


Una no se levanta todos los días con el corazón obscuro

buscando palabras para mover los árboles, la hierba trepadora del infortunio.

Una no avizora el alimento de los buitres hasta que duerme el rayo

se quiebran las ramas del cielo, la risa en los jardines.

 

¿Tiene el mundo alguna ley de lo que hemos sido?

Al nacer no traemos ningún vestido, ningún adorno o anuncio

La más pequeña criatura alada de las obscuridades

sobreviviente en las altas montañas o en los campos abiertos

llama a los cielos de arriba y a la tierra.

Y ese canto vale más que el llanto de nosotras, las hijas de la tierra

Porque esa pequeña criatura sobrevive en la siguiente y ella en la siguiente

y así hasta el fin de los tiempos cuando el tiempo se cierre.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 29 de octubre de 2024.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

lunes, 21 de octubre de 2024

Este pecho, esta leche, este cáncer

Para Dalinda, Cuquita,

Greyse, Sonia,Karla, 

Gabriela, Azucena y otras 

 iluminadas por

el sol obscuro del cáncer

 

En la adolescencia tenemos conciencia de nuestros pechos. Surgen de pronto empujando las blusas de las niñas que todavía somos para dejar la envoltura de larvas infantiles y empezar a surgir la adulta en que me convierto. ¿Fue ayer o hace años? Tras el descubrimiento, vienen los sentimientos ceremoniosos de la mano de las amigas, de las maestras, de las madres. Vienen también las miradas de los amigos, de los primos, de los maestros. Miradas que nos sacan de lo que somos, pues ven algo que nosotras no alcanzamos a percibir.

 

Este cuerpo que es el mío es un territorio desconocido. Lo vivimos como internarnos en una ciudad desconocida de la que solo vemos las luces de las calles por donde transitamos. Poco a poco nos damos cuenta que entramos en una selva de senderos obscuros, sonidos a lo lejos, horizontes que no se alcanzan a divisar.

 

Después amamos nuestro cuerpo transformado. Amamos este territorio que poco a poco va adquiriendo las características de lo que será en la vida posterior, con sus relieves, sus pasadizos y sus penumbras.

 

La segunda transformación de los pechos ocurre por la leche. Los pechos se expanden para albergar el líquido conque alimento a mis hijas. La pequeña boquita se aferra al pezón para adquirir el único alimento con que vivirá de recién nacida. La leche la robustecerá en su ser humano. Ahí volvemos a sentir el pecho que envuelve el alimento privilegiado para que la vida continúe y continúe. Ahí somos parte de todas las especies que alimentan a sus crías a través de leche. Ese acto de lactancia nos une a las jirafas, a las ballenas, a las elefantas, a las ratas. Tenemos conciencia del caudal de vida por donde transcurre la sobrevivencia animal. Somos una especie con todas las especies.

 

¿Qué significan los pechos? La maravilla se sostener la vida: la vida láctea.

 

Entonces, llegan las señales. Pequeñas punzadas al interior de los pechos como piquetes de traviesos mosquitos. Un hormigueo por la noche se expande a través del interior, haciéndonos sentir zonas de nuestros pechos que no sospechábamos, de los que no teníamos conciencia porque el cuerpo sano, no pica por dentro. Ahí es cuando el mundo se embrolla porque se empieza a tener la idea de que algo que no debe ser, se alojó ahí.

 

Empieza como una leve sensación, una incomodidad ante cierta ropa. Una desazón se apodera de nosotras y de nueva cuenta, son las amigas, las hermanas quienes nos guían en este descubrimiento de lo que ocurre en nuestro pecho. Aunque exista información oficial sobre los cánceres, llegamos a él a través de las manos que nos acompañan.

 

Miramos el puñado de cielo que nos toca para enfrentar esta hora de plomo. Primero frío, luego estupor, luego soltar mi cuerpo en manos de otras personas que harán de mi pecho lo que marquen los protocolos: extirpar el tumor, proclamar radiaciones, prescribir quimioterapias.

 

Dejan de ser pechos, se vuelven mamas y como mamas, una palabra de la biología, son tratadas.

 

En tanto, rebullidas sus partes interiores, los pechos se convierten en algo del pasado. Su ausencia marca el presente y el futuro. La ausencia la marcan los espejos, pero también el recuerdo de lo que estaba. Quien está junto a mí no sabe si tocar esa parte o tenerle un solemne respeto ¿qué hacemos con el pasado expuesto ante el alma?

 

Porque lo que ocurre en nuestra consciencia es bordar el abismo. Desde que nos acunan el nombre de cáncer nos sabemos distinguidas con esa luz obscura. Quedamos ateridas porque tal vez podamos sobrevivir, tal vez no. Vemos a nuestras amigas, a nuestras hermanas, a nuestras hijas hacer el duelo que nos puede tocar. Lo vemos en sus miradas de destilada quietud, en sus manos que se extienden hacia nosotras como alba.

 

A quienes transitaron el proceso del cáncer las volvemos a saludar para que nos irradien con esa luz de lo ligero que permanece. A quienes perecieron les dedicamos un pensamiento alguna tarde; cuando el sol está en retirada y de pronto, sus rostros vienen a nuestra memoria.  

 

Este pecho, esta leche, este cáncer es el vínculo con la vida y es, también, el límite.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 22 de octubre de 2024.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

domingo, 13 de octubre de 2024

Julián Gascón Mercado a la Rotonda de Nayaritas Ilustres

Llegamos al nuevo panteón 

y le señalé las tumbas de los

nayaritas distinguidos,

hicimos una Guardia de Honor,

el señor Presidente

y el Gobernador del Estado

.

Julián Gascón Mercado

 

Es cierto, no existe una Rotonda de Nayaritas Ilustres, pero debiera. La Rotonda de Nayaritas Ilustre la propuso el Dr. Julián Gascón Mercado (JGM) cuando fue Gobernador (1964-1970), lo cual se puede leer en un artículo publicado en el periódico Meridiano los días 13 y 14 de febrero de 2024 “A 50 años de su iniciativa. En espera de la Rotonda de Nayaritas Ilustres”. En sus palabras:

 

Durante mi gestión como Gobernador del Estado de Nayarit, solo alcancé a rescatar los restos de tres nayaritas: Profesor Fernando Montaño, General Eulogio Parra y General Bibiano Dávalos; no me alcanzó el tiempo para rescatar los restos del ex gobernador Luis Castillo Ledón y del arquitecto Antonio Rivas Mercado. Esperamos que en el Nuevo Panteón, se erija el Mausoleo de Nayaritas destacados, bajo el nombre de “Rotonda de Nayaritas Ilustres”.

 

Hasta la fecha, más de medio siglo, no se ha dado continuidad a esta decisión.

 

El Gobierno del Estado consiguió varias hectáreas de tierra por el camino a Bellavista, al otro lado del río Mololoa, se circundó y se construyeron las oficinas administrativas del Nuevo Panteón. Se separó un espacio adecuado, para construir la “Rotonda de Nayaritas Ilustres”, ya que no existía en el Panteón Hidalgo de la Capital del Estado”

 

Si el Doctor Julián Gascón Mercado no pudo concretar el proyecto de la Rotonda, es momento de que se lleve a cabo. Sus restos, con la conformidad de la familia, podrían ser los primeros que formen parte de esa Rotonda. Por eso propongo que la mejor manera de honrar la memoria del Dr. JGM es llevando a cabo este proyecto, porque ¿por qué honramos a quienes nos han antecedido? Porque reconocemos en ellos y ellas la forja de lo que somos ahora.

 

Así, pues, el Doctor, en sus méritos humanísticos, sociales y públicos lo reconocemos en las obras que hizo pero también en cómo sus miradas, sus saludos, sus acciones, nos mostraba la calidad humana con que vivía.

 

Mi hija me preguntó cómo había conocido al Doctor Julián Gascón Mercado porque escuchó que me llamó por teléfono para hablarme de la iniciativa de la Rotonda. Recordé entonces que en septiembre de 1969, yo tenía 15 años cuando entré a trabajar como secretaria al Gobierno del Estado en la oficina donde se legalizaban los documentos. Era la mecanógrafa que escribía al reverso de los documentos “El que suscribe, Julian Gascón Mercado, Gobernador Constitucional del Estado de Nayarit, certifico que…” enseguida se anotaba el nombre del funcionario público que firmaba el documento, casi siempre eran documentos de la dependencia de educación. En ocasiones, tenía que entrar al despacho del Gobernador para que firmara. Me acababa de inscribir en la Preparatoria de la naciente UNI-NAY.

 

Ese fue mi primer trabajo. No tenía nombre, era solo la señorita secretaria que portaba los documentos y les daba vuelta para que el gobernador los firmara, mientras él atendía otros asuntos. Sin embargo, aún en ese anonimato con que entraba al despacho del Ejecutivo, como la señorita de los documentos, él tenía un segundo de amabilidad para saludarme.

 

Ahí lo admiré porque es en esos pequeños gestos donde las personas grandes se revelan, cuando humanizan sus miradas y a nosotras, las que éramos parte de la masa trabajadora, nos ven con la dignidad que merecemos. Nos ven desde el futuro que vamos a ser, pero en ese presente nos revisten con esa dignidad que nos empuja a ser lo que vamos a ser.

 

Por eso considero que él vivío con esa calidad humana donde todo lo que tocaba lo convertía en algo digno de ser vivido.

 

Propongo que, como él lo deseó, se construya la Rotonda de Nayaritas Ilustres y sea el primero en estar en ese lugar. Ello nos honraría.

 

Gracias, Doctor Julián Gascón Mercado, por todo lo que nos dio. Sobre todo, por sus palabras, por cómo nos miró para sabernos personas dignas.

 

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, lpacheco@uan.edu.mx

Publicado en Meridiano de Tepic, octubre 14 de 2024

jueves, 10 de octubre de 2024

La maestra Ifigenia

Hoy se vislumbra un presente 

donde las mujeres participemos

en condiciones de igualdad,

en la construcción de futuros

 posibles y deseables.

 

Ifigenia Martínez 2024.

 

Cuando llegué a la UNAM en la década de los setenta, la maestra Ifigenia Martínez era ya un nombre que se tenía que respetar. Había ocupado el cargo de directora de la Escuela Nacional de Economía de 1967 a 1970, por lo que fue la primera directora de dicha escuela. En ese entonces, una mujer dirigiendo instituciones era la excepción, pero ella, sin duda, era eso: una mujer excepcional.

 

Era la década del crecimiento económico, o más bien dicho, de la teoría del crecimiento. La política económica del país estaba imbuida de tales argumentos por lo que las discusiones sobre el crecimiento era parte del lenguaje empleado por quienes estudiábamos economía; los términos de crecimiento y desarrollo se trasladaban a diversas esferas de la vida pública y, sobre todo, a la política. Crecimiento y desarrollo eran el binomio de la discusión.

 

En una conferencia, la maestra Ifigenia aseguró que, si el crecimiento no es incluyente, no se puede hablar ni de progreso ni de desarrollo. Estas tesis hacían tambalear las posturas de que el crecimiento, por sí mismo, traería el progreso de México como lo aseguraban los “desarrollistas”. La maestra Ifigenia, no solamente circulaba nuevas ideas sobre lo que se estaba implementando en el país, sino que abría una ventana para poner en tensión las tesis más caras a los gobiernos en turno.

 

Ifigenia Martínez no esperaba los resultados para criticarlos; su capacidad de análisis hacía que se adelantara a lo que vendría.

 

Es cierto, fue la primera mexicana en obtener un título de posgrado en la Universidad Harvard, pero también estuvo en la fundación de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), organismo de la ONU, caracterizado por la preocupación de un crecimiento equitativo, progreso técnico y justicia social para la región, desde un enfoque estructuralista. Desde esa organización se impulsaron las relaciones comerciales intrarregionales en América Latina

 

La maestra Ifigenia no se quedó solo en la vida académica, donde fue brillante, sino que trabajó en el sector público donde tuvo cargos destacados tanto en organismos relacionados con la economía como en la diplomacia.

 

¿De qué partido político fue la maestra Ifigenia? Se puede decir que fue una persona de izquierda, aunque esa izquierda estuviera en el PRI. Después salió de ese partido, junto con Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, para ser parte de quienes fundaron el PRD.

 

Yo la recuerdo en la mancuerna con Rolando Cordera en diversos análisis en la UNAM o fuera de ella, pero también con Cuauhtémoc Cárdenas. Siempre segura, elegante, con las ideas muy claras, refiriéndose al presente de México en aras de lograr un futuro con mayor distribución de la riqueza. Ella aseguraba la capacidad de México de producir riqueza, pero que la desigual distribución de la misma, ocasionaba su concentración en muy pocas manos, con la consecuente pobreza galopante: en ello centraba el conflicto principal en el país.

 

Por eso pudo ser de izquierda en los diversos partidos en los que participó. Siguió siendo esa maestra de la UNAM que, ante el ataque de 68, por parte del Estado, defendió a su escuela y defendió a los jóvenes. Al año siguiente, en 1969 formó parte de la Corriente Democrática de izquierda en México, el primer intento para abrir la democracia en un país que se negaba a abandonar sus formas de gobierno autoritarias.

 

Ella estuvo en esa apertura. Su decisión de que el país tenía que cambiar y que la política es el medio para hacerlo, la llevó a ocupar altos cargos en la administración pública y a ser parte de la Asamblea Legislativa desde donde propuso iniciativas para cambiar el orden de las cosas.

 

Por eso, la maestra Ifigenia es parte de las mujeres que forman con el ejemplo. Académica lúcida, funcionaria de excelencia, militante comprometida. Quizá todo ello se pueda resumir en decir que mujeres como ella están en la base de los derechos que ahora tenemos las mujeres. Ella abrió camino en la academia, en la función pública, en el ámbito de la política, pero, sobre todo, sus ideas son legados para continuar la reflexión sobre el país que queremos.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 11 de octubre de 2024.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

lunes, 30 de septiembre de 2024

¡Presidenta!

Nos falta acostumbrarnos al poder de las mujeres

 

Celebremos el hecho de que una mujer sea Presidenta de México. Celebremos que una mujer dirija los destinos nacionales. Celebremos que una mujer tenga la autoridad máxima del país.

 

Las mujeres venimos de discursos donde lo sagrado no nos pertenecía; de filosofías donde fuimos consideradas inferiores, bestiales; de imaginarios de odio en los que fuimos convertidas en demonias, brujas, malditas. Venimos de palabrerías de desprecio donde fuimos mancilladas, convertidas en basura, en seres viles. Venimos de evangelios de sometimiento que nos hicieron culpables, esclavas, mártires. Venimos de la hipnosis del amor atrapadas en madres abnegadas y esposas sumisas. Venimos del deseo masculino convertidas en cuerpos violables. Venimos del determinismo biológico reducidas a matriz y ovarios.

 

Revertir la imaginación de lo execrable, el dominio que nos excluía, ha sido el camino de las mujeres para convertirnos en personas, en humanas; para participar de los derechos, para disfrutar la vida desde otro lugar.

 

Todavía no terminamos de sacudirnos la sexualización en que nos encasillan. Todos los días las niñas y las mujeres están expuestas a la violencia sexual en las escuelas, las empresas, el hogar, la calle, la iglesia, la política; a la discriminación sexista.

 

La llegada de una mujer a la presidencia es una consecuencia de la transgresión a esos discursos, de la desobediencia a los mandatos. La llegada de una mujer al máximo poder es la consecuencia de las luchas de las mujeres organizadas, de las que argumentaron la calidad de ciudadanas a principios del siglo XX; de las que fundamentaron el derecho a la educación; de las que sostuvieron el derecho al trabajo. De las que cimentaron la necesidad del divorcio, de las que pugnan por el aborto seguro.

 

Por eso, celebremos la llegada de una mujer a la Presidencia de México. El trabajo que tiene por delante no es fácil: las soluciones están entrampadas en complejidades mayúsculas signadas por formas masculinas de pactar.

 

Los países donde las mujeres han avanzado como colectividad, han propiciado la llegada de mujeres a los cargos más altos. Es cierto, nadie llega sola. Tampoco nadie llega por generación espontánea, sino que el largo aliento de las mujeres participantes en la vida pública inició como excepción, como anormalidad, como transgresión hasta convertirse en una norma obligatoria.

 

Nos falta acostumbrarnos al poder de las mujeres.

 

La Presidenta hereda un país con un gran dolor por las 200 mil personas asesinadas y más de 50 mil desaparecidas durante el sexenio que termina. Si tan solo esto fuese el parámetro para mostrar el rostro del país, para esperar soluciones, tendríamos el mayor desafío para la Presidenta.

 

También hereda una sociedad de mujeres organizadas por sus derechos. Mujeres que conciben la paridad lejos del simplismo de 50 y 50, ya que la paridad es un principio de organización para asumir el derecho de participar en la vida pública. La paridad no se reduce a un aspecto de números, sino que implica asumir el poder no solo para que lleguen más mujeres a los poderes formales, sino para que se transformen las condiciones de las mujeres; las condiciones de quienes han estado excluidos del desarrollo; de quienes han sido dejados en los márgenes.

 

La paridad visibiliza problemas que estaban ocultos en la democracia del un único ojo masculino con que se miraba el país. Desde la paridad de las mujeres se amplía la mirada a lo ignorado, a lo indecible.

 

Las mujeres empujan desde abajo, desde las colectivas feministas; empujan desde las orillas: mujeres que se organizan para hacer avanzar la agenda de género. Las mujeres empujan los horizontes a través del diálogo, la elaboración de diagnósticos, la toma de la tribuna. No lo hacen como si estuviesen solas porque en la sociedad de las mujeres todas las expresiones de vida son posibles.

 

El liderazgo de las mujeres propicia que el poder mismo sea más plural, más incluyente, más saturado de vida real.

 

Por eso, celebremos ¡tenemos Presidenta!

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 30 de septiembre de 2024.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

viernes, 20 de septiembre de 2024

La Alameda de la Ciudad de México: del niño del aro al baile callejero

El biciclo es una rueda 

con otra ruedita…¡claro!

y el biciclista remeda

al niño que en la Alameda

va jugando con el aro.

 

Manuel Gutiérrez Nájera. Bicicletas

 

Bailaban los muchachos, bailaban los adultos, bailaban las mujeres, bailaban las jóvenes. Apenas un pequeño tendido cubría a quienes cantaban y sus aparatos de música. Ahí, sobre las banquetas de la Avenida Juárez, en las extensiones peatonales de los hoteles de lujo, alrededor de la Alameda Central de la Ciudad de México, la muchedumbre se dio cita para bailar. Bailaban solos, bailaban a brincos, bailaban con ritmo, bailaban en pareja, bailaban con el aire, bailaban.

 

También circulaban las cervezas y los cigarrillos. Ese olor que deja la mariguana se apoderaba del ambiente cuando te atrevías a pasar por sobre los círculos donde se arremolinaban cantantes y bailadores. Mujeres de cualquier edad, hombres de toda condición; con pelo largo o totalmente rapados; tatuados desde la frente hasta el final de la piel o vestidos de mezclilla formal, todos y todas saltaban, danzaban, se mecían.

 

La lluvia caía, lo cual, a nadie le importaba. Cada quien seguía en su rola porque al fin de cuentas, cada quien vive en su propia música. Cada quien habita en los pasos que da sobre el pavimento, sobre el duro pavimento que resiste al gentío, a las épocas, al tráfico.

 

Los bailes callejeros hace tiempo que empezaron a convertirse en expresiones de cultura popular. Se trata de acontecimientos donde quien los desarrolla puede expresar sentimientos, emociones y destrezas. Aquí no son grupos que realizan batallas de baile callejero, sino expresiones espontáneas alrededor de la celebración de las fiestas patrias en la ciudad de México. Pretextos para estar en la calle, para estar con la banda, para consumir lo que sea; para consumirse también.

 

Los adornos verde, blanco y rojo se extienden en calles, tiendas, jardines. Las personas se adornan el cuerpo con los colores de la bandera. Los vendedores ambulantes ofrecen cualquier cantidad de adornos para que la gente tenga un distintivo de pertenencia a la fiesta: sombreros mexicanos diminutos, con ¡Viva México!, flores tricolores, penachos de plumas, patitos de hule con jorongo mexicano: todo ello adicionado con luces led que hacen turístico el atuendo. Desde luego, de manufactura “made in China”.

 

Nos abrimos paso entre la masa que se arremolina delante de una “tocada”. Tenemos que atravesarlas para llegar al hotel donde nos hospedamos porque este México de la calle nos sale al encuentro para hacernos desistir de las crónicas escritas por Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895), quien se encontraba lindas marquesas paseando en la Alameda cuando daba once vueltas, diariamente por la tarde, o a niños jugando con el aro.

 

También nos hace desistir de la prosa de Carlos Monsivaís (1938-2020) para quien la Alameda fue un espacio público central de la Ciudad de México, símbolo del cambio de época. Un lugar de la metrópoli donde los personajes se sucedían unos tras otros.

 

Hoy, en 2024, las muchedumbres son recibidas en la Alameda con murallas. Estaba amurallado el monumento a los Niños Héroes, las estatuas de Benito Juárez y Beethoven, en su permanente solemnidad y desde luego, el Palacio de Bellas Artes.

 

Las vallas policiacas, las vallas de metal muestran el nivel del miedo de los gobernantes: la muchedumbre sale, baila, fuma, accede a paraísos efímeros. Pero nadie sabe qué rumbos puede tomar, así que los emblemáticos monumentos, son resguardados para que sigan siendo el lujo del México porfiriano.

 

Nos abrimos paso entre grupos de bailadores para llegar al hotel. Desde la habitación seguimos escuchando las tonadas de jóvenes que bailaban y cantaban. La fiestas patrias fueron el pretexto para los bailes de banqueta, para las tocadas, para los toques. De ese México populoso que celebra cualquier cosa o más bien, que se celebra a sí mismo en el único acto personal colectivo de bailar consigo mismo aunque esté dentro de la masa.

 

La noche comienza. A lo lejos, el Palacio Nacional/ con tu misma grandeza y con tu igual/ estatura de niño y de dedal .

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 20 de septiembre de 2024.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx

 

La Ciudad de los Cuarzos de Queta Nava-Gómez

Y de noche, si te duermes tocándola, te dará sueños agradables

 

Queta Nava Gómez. La Ciudad de los Cuarzos

 

Cuando leemos y todo lo que late se detiene, estamos en presencia de literatura porque las palabras logran atraparnos en la intrincada media noche donde pueden suceder historias que nos devuelven el sentido de la vida. Pueden ser historia de aventuras; historias ficcionalizadas que nos trasladan a otras lateralidades de la existencia, pero que son historias de lo humano.

 

Se dice que las obras literarias deben ser originales, pero lo original es una cualidad que puede ser atribuible al estilo, a la agilidad con que se manejan las frases, a la trama, a la construcción de personas, al relato mismo. Debemos preguntarnos qué significa en la actualidad lo original en la literatura.

 

La Ciudad de los Cuarzos de Queta Nava Gómez es un libro que debemos leer. Es un libro que es un gusto leer. Se puede leer como una serie de cuentos de ciencia ficción, que, en conjunto, forman una novela; novela que narra una manera de enfrentar los problemas humanos. Queta Nava-Gómez sigue la tradición de escribir episodios con historias cerradas que contribuyen a la narrativa amplia de la novela. Los personajes y las situaciones se trasladan de un capítulo a otro en una secuela de relatos interconectados.

 

Porque la Ciudad de los Cuarzos está estructurada a base de cuentos que se conectan a través de la aventura y las experiencias internas de los personajes, recurso narrativo que diversos escritores han utilizado.

 

El mundo ficcionalizado por Queta Nava Gómez es un mundo donde el agua ha desaparecido, pero existe una solución, encontrar la piedra Aqua futuri, escondida en algún lugar. A partir de esa premisa, el libro se convierte en una historia de aventuras a la usanza de Emilio Salgari o Las Mil y una Noches donde puede ocurrir lo insólito. El libro combina ciencia ficción, ecología, política, amor, ambición, esperanza, en un lugar fuera de lugar. Se ambienta en algún futuro de la tierra donde animales y plantas han desparecido. Encontrar la piedra Aqua futuri parece ser la solución para volver al planeta que alguna vez fue.

 

Planeta que queda en el recuerdo de unos cuantos, encerrada en esferas del conocimiento a modo de una gran biblioteca del pasado.

 

Como dice la autora en la nota de introducción, el personaje principal es la ciudad, como si estuviésemos en alguna megalópolis con vida propia donde las personas solo muestran algún aspecto de ella. Aquí lo que encontramos no es la condición social la que marca el destino de las personas, ni la escolaridad, sino que son las piedras, las gemas, las que van conduciendo las vidas de quien las posee. Con las gemas se forman las ciudades, la apariencia de bosques, los animales que viven en algún recuerdo. Las gemas anuncian el destino y también pueden conducir a la muerte, pues los poseedores de las gemas más ambicionadas, aquellas que encierran el tesoro del agua o pistas para conseguirla, siempre están en peligro de perecer.

 

Aunque, aparentemente, la novela sigue a Aldebarán, quien es heredero de las esferas de conocimiento que le entregó su padre a fin de que encuentre la piedra Aqua futuri y cese el sufrimiento del planeta, realmente la aventura pasa de personaje en personaje hasta llegar a finalizar la búsqueda. Queta Nava Gómez, explora en cada uno de los episodios temas de complejidad permanente como las decisiones personales, el destino, la búsqueda interior, el desamor, la obsesión, la desafección por la vida.

 

Quizá se pueda decir que esta novela trata sobre el destino. Un destino fraguado en las gemas que no puede ser eludido, como profecías de Oráculos, que inevitablemente se tenían que cumplir. Por eso, aunque es un libro de aventuras, algo que los personajes hacen, es una obra profundamente introspectiva porque asistimos a las reflexiones íntimas de Lyra, Sagiita, Libra y las de otras y otros más, para decidir su destino.

 

Los personajes viven en la superficie de la tierra, en la Ciudad de los Cuarzos, en el Desierto de Calcedonia o en el Castillo de las Espumas, pero buscan dentro del propio yo, en ese lugar dejado a la libertad, la posibilidad de disponer de sí mismo. Es ahí, en el conocimiento emotivo de ese instante de lo íntimo donde se atisba la esencia de la realidad humana.

 

En cada relato, los personajes algo tienen que ver con la búsqueda de la piedra; también con los acontecimientos humanos. Como en un universo total, al final de cuentas, personajes y situaciones, convergen.

 

En el libro desfilan figuras clásicas de la literatura como la sirena, los ambiciosos, la curandera, los sabios, la enamorada, el asesino, la melancólica. Está también Medea, los amores prohibidos, el amor a la estatua o Pigmaleón.

 

Leamos el siguiente párrafo:

 

“A ella se le apresa en un salón traslúcido, ubicado en el redondel del cuarzo hialino. Cada suspiro le resta fuerza. Rodeada de piedras soporíferas, llora y se lamenta. Grus está encerrado en un palacio del círculo citrino. En su deseo por escapar y ayudar a Piscis, golpea paredes y puertas hasta luxarse las muñecas. Solo son visitados por curanderos y magos”

 

La búsqueda de piedra Aqua futuri es una metáfora para reflexionar sobre los errores de las acciones de los seres humanos sobre el planeta, sin que se trate de posturas moralistas o didácticas. Se puede leer como un libro de cuentos cortos que nos sumergen en lo inevitable, lo trágico y lo poético.

 

También se puede leer como un libro de preguntas sobre la humanidad, la herencia del conocimiento, los límites de las acciones humanas.

Queta Nava Gómez ofrece una visión profunda de la humanidad. De esa humanidad del futuro que inevitablemente alude a un pasado. No es, entonces una búsqueda de personajes, sino un hallazgo el trasfondo de la escritora. Porque toda obra literaria está condenada a la originalidad, una originalidad que intenta el viaje hacia los orígenes mismos de la literatura donde ya estaba la sirena, el destino, Galatea, Romeo y Julieta, el desamor.

 

Quiero destacar el uso de minerales en la novela. No se trata, como se podría pensar, de minerales inventados, sino de piedras que realmente existen. Así la Boulangerita que ocasiona la tristeza es un mineral descubierto en 1837 en Francia. El Berilo, que hace surgir un enamoramiento fatal, está mencionado en la Biblia y era conocida por los griegos.

 

El cuarzo, por cierto, es el mineral más común en la corteza terrestre. Por la novela desfilan el zafiro azul, la sílice, el berilo, aquamarinas, esmeraldas, amatistas, fluorita, mármol, ágatas, venturinas, ópalos, jade, berilo, cuarzo azul, cuarzo verde, ahumado, transparente, etc.

 

También los nombres de los personajes aluden a constelaciones como Eridanus y Saggita del primer relato. Aldebarán (estrella que sigue a las Pléyades en su recorrido) y Lacerta, del segundo relato. Casiopeia alude a una constelación catalogada por Ptolomeo en el siglo II, etc.

 

Los nombres del zodiaco tienen especial importancia: Libra, la curandera, Piscis, la creadora de mares, Aries, el recolector de piedras, Aquarios, quien tendrá un papel protagónico.

 

Lo que sí son ficcionalizados, son las propiedades de los minerales. Es un uso literario de lo que sí existe en la tierra, traspuesto a la narrativa desde ese lugar que lo mira la escritora.

 

Gracias, Queta Nava Gómez, por escribir este libro donde con una destreza de hazañas y aventuras nos muestras la permanencia de la condición humana. Gracias por escribir sobre una ciudad que esperemos no exista nunca.

 

Palabras en la presentación del libro La Ciudad de los Cuarzos, el 9 de septiembre.

 

Publicado en Nayarit Opina, Tepic, Nayarit, 14 de septiembre de 2024.

Socióloga, Universidad Autónoma de Nayarit, correo: lpacheco@uan.edu.mx